martes, 13 de febrero de 2018

Naúfragos / Cinco maneras de encontrar tierra firme

Sobre la mesa redonda del 220CC

En una reciente recopilación de Fabián Casas llamada “trayendo a casa todo de nuevo” hay una serie de frases que son verdaderos latigazos conceptuales. En alguna página, el autor propone que “El lugar ideal para vivir y crecer es el bar de La guerra de las galaxias. Hombres con caras de pescado, mujeres con tres tetas, piratas de Orión y vendedores de chucherías de todo el Universo. Cruces de historias, de idiomas. En fin, el jardín antifascista por excelencia. Porque es en los cruces donde la vida se vuelve interesante, donde la diferencia nos potencia y donde el miedo, que nos vuelve esclavos, recula para convertirse en pasión” …  Lamentablemente, esta cita -que me parece genial- no tiene una relación directa con esta tarde de intercambio de opiniones que hemos dado en llamar Náufragos. En rigor, el ánimo del encuentro es reunir referentes del sector cultural que han sobrevivido en el océano cultural braceando como locos hasta llegar a una isla donde pueden vivir de su actividad.
Convengamos que hay cierto elogio de las situaciones límites y las dificultades económicas en el campo creativo, donde siempre se celebra la lírica del que menos suerte ha tenido. El mismo Casas cita, en otra nota de esta compilación, a Joaquín Giannuzzi, un poeta cuyas palabras “reflejan la mediocridad dramática y a veces hilarante de nuestros días mortales: un trapo tirado en la cocina, un hombre que no sabe si hacerse el nudo de la corbata o ahorcarse, un insecto que cae en la mesa del poeta para fenecer”. De hecho se refería a sí mismo de la siguiente manera “soy el poeta menor de todas las antologías, incluso la mía”.
Para escribir toda la poesía, pero poder vivir de ella; para poder pagar otra ronda en el mágico mundo de La Cantina de Chalmun, o de Mos Eisley y superar los miedos (finalmente la cita cobra un inesperado sentido) no nos queda otra que juntarnos, escuchar a quienes inventaron alguna magia que les permite vivir de lo que les gusta, y aprender.

En el marco del Curso de Comunicación y Gestión Cultural, que dará comienzo en Abril, proponemos una serie de breves reflexiones en primera persona, de la manos de hacedores de la creación cordobesa. Gratis. 28 de marzo. 19,30hs

domingo, 21 de enero de 2018

Las penas y las vaquitas de Yupanqui ahora son de todos

Publicado por La Voz del Interior, Sección opinión, Domingo 21 de Enero

En el marco de la realización del VIII Congreso Internacional de la Lengua Española, que tendrá a la ciudad de Córdoba como anfitriona en marzo de 2019, este viernes 19 de enero la Fundación Atahualpa Yupanqui donó un legado con obra del músico para las generaciones futuras. Se trata de una práctica poco conocida en esta parte del mundo que consiste en depositar material de un autor considerado universal en “La Caja de las Letras” -una suerte de bóveda atemporal- que posee la sede del Instituto Cervantes en Madrid. A título de ejemplo, el gran Francisco Ayala dejó sus trabajos depositados en la caja con el número 1032 y el pedido que se den a conocer en 2057. Antoni Tàpies hizo lo propio con la indicación de que su legado se divulgue en 2032, así como la consignación de Elena Poniatowska quedará disponible en 2024, un caso que se añejará menos.

El grupo de artistas considerados trascendentales es reducido, al punto que contando con el aporte yupanquiano, Argentina sólo tiene tres representantes en esta suerte de tesoro hispánico de la humanidad: junto a esta incorporación están el fotógrafo Mario Muchnik y Juan Gelman cuyo legado descansa en la caja 1028 y podrá conocerse en 2050. 

El acto de incorporación, que contó con la presencia de diversas autoridades de distintos ámbitos, como el Ministerio de Turismo, el gobierno de la Provincia de Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba, el Instituto Cervantes y la Real Academia Española alcanzó el momento de mayor intensidad cuando Roberto Chavero, hijo del Maestro y Presidente de la Fundación, interpretó canciones de su padre. 

El carácter universal de la obra de Yupanqui, así como su camino internacional -desde su triunfo en Europa hasta su meteórico paso por Japón- nunca distanciaron al corazón del poeta de su tierra. Inclusive en años que fuera perseguido políticamente debido a su compromiso social, el hombre de todas las latitudes siguió caminando su patria, y por ello fue víctima de la violencia policial: no sólo le persiguieron sino que le quebraron su mano derecha para que no volviera a tocar. Debemos reconocer que la ignorancia fue, en este caso, un milagro en tanto el payador perseguido era zurdo.

Hombre de muchos caminos y conversaciones, fue un actor potente en el pensamiento de su tiempo, y sólo a manera de ejemplo en este año de celebración del centenario de la Reforma Universitaria, podemos destacar -entre muchas amistades- su vínculo con Deodoro Roca. 




Pero este momento histórico, que pareciera quedarnos lejos, en rigor tuvo a la Comisión organizadora del Congreso como órgano de decisión y a la Municipalidad de Córdoba como impulsora. En tanto el Intendente Ramón Javier Mestre firmó un convenio con la Fundación para motorizar el legado en la Caja de las Letras así como para celebrar con toda la pompa el 110 aniversario de Don Atahualpa. En este sentido, el 31 de enero en el Cabildo de Córdoba se realizarán actividades artísticas, y se exhibirán documentales, una exposición y un escenario vivo.

También este acuerdo supone la incorporación del libro digital “El indiecito dormido” al material de estudio de las Escuelas Municipales, una importante presencia en el Domo Digital de la Feria del Libro y el Conocimiento 2018 y un puente de cooperación entre la Municipalidad de Córdoba y la de Cerro Colorado -allí donde vivió el poeta- que también celebrará lo propio.
Dueño de un silencio que encandilaba, de una poética que revolucionaba, Don Ata escribió Las penas son de nosotros / Las vaquitas son ajenas… quién diría que hoy, en el país de los toros, las alegrías son de nosotros.-