jueves, 20 de septiembre de 2018

Cosas extrañas en Córdoba

Sobre la exposición aniversario del 220CC . Publicada por ArteAlDia Internacional

Se pasea muy orondo por los márgenes del circuito mainstream de las ferias globales, el Mercado de Arte Contemporáneo - Córdoba, un acontecimiento anual que reúne a un conjunto de galerías, colectivos y colecciones en la segunda ciudad más importante de Argentina.
Con ánimo de una feria urgente, de ahora y acá (en relación a la zona latinoamericana, y países como Brasil, Bolivia o Perú -este 2018 invitado especial) esta suerte de bomba de la creación -sin ir más lejos la primera noche debió cerrar por un artefacto denunciado como explosivo-  tuvo como curador general al artista urbano Elián Chalí y, con epicentro en el centro urbano, su Plaza San Martín y el Cabildo, se introdujo en los órganos de toda la ciudadanía -como si se tratara del demogorgón que habita en upsidedown-city De Strangers Things.
Entre todos los museos, galerías, salas y espacios alternativos que se contagiaron, esta nota pretende destacar el 220CC, un espacio que articula una de las productoras de espectáculos más grandes del cono sur, con su faceta más artística y under. Conducido en primer instancia por la artista Agustina Palazzo, hoy la capitana es Sol Mosquera y su red shocking fire head que funciona como una suerte de Eleven del equipo.
Su exposición conectora con MAC, que hace las veces de fiesta aniversario de este Centro Cultural, se llama La sustancia de la que están hechas las cosas y, con curaduría de Andrea Ruiz, mixtura artistas de diversas generaciones y prácticas.  Malévich considera que nacerá una multitud de ideas en el cerebro del hombre, sin duda más vivas que la representación verdadera, y esta exposición funciona como caja de resonancia de esas ideas detrás de una materialidad que, ciertamente, pasan a ser objeto de nuestro interés. Estamos invitados, al recorrer la exposición, a reflexionar como un conjunto de piezas que registran el proceso de imprimir una sensibilidad en planos y volúmenes. El colectivo incluye firmas tan diversas como Gabriela Acha, Maria Teresa Belloni, Ernesto Berra, Martín Carrizo, Raúl Díaz, Susana Lescano, Sara Galiasso,  Valeria López, Nina Molina, Rocio Moreno, Sofía Sartori, Agustina Palazzo, Gisella Scotta, Lucía Von Sprecher...


De los autores, con la justicia de las trayectorias redondas, destaca Susana Lescano que es madre del productor de rock emblema del país, y abuela de una artista que integra la muestra, lo que habla de la transgeneracionalidad de la expo. Además de lo genealógico, la obra de Lescano que es too much glocal porque reflexiona sobre su tierra aunque lo hace con una voz que se entiende en todo el planeta.

Su trayectoria está atravesada por una laboriosidad que pudimos apreciar en trabajos como su serie nidos, y que no se apartan de la materialidad de los elementos desde entonces y hasta la actualidad cuando continúan presentes el ritmo, el orden y la armonía. Esta artista que atraviesa los debates de la exposición pues busca una reconciliación contemporánea para la tensión que el arte ha descrito entre materia y concepto, debe ser destacada también por su trabajo sobre la condición femenina en el arte, partiendo de nidos, hogares y huevos hasta abstraerse en la actualidad hacia un paradigma más geométrico que sigue teniendo una referencia sonora, cálida y vital.-

martes, 4 de septiembre de 2018

Sobre el Ministerio de Cultura

Este texto, a título personal, tiene el ánimo de colaborar con la reflexión. Es una invitación respetuosa a repensar algunas circunstancias recientes.

No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos. André Breton

Hoy se hizo público lo que se temía: el ministerio de cultura desaparecerá. Será una secretaría del ministerio de educación. Ciertamente, hablar del ministerio de cultura ha sido, sobretodo, un debate por un plan cultural nacional.
La reducción o compactación de la autoridad nacional de máximo nivel cultural es una mala noticia.
Muchos comprendemos la difícil coyuntura del país y, lejos de una crítica estéril, estas palabras son una invitación a la re-evaluación. Una oportunidad para darle otra vuelta al caso antes de que sea demasiado tarde. Cultura, como también Ciencia, o medioambiente deben ser prioritarios.
A manera de ejemplo, y no sin dificultades, en Córdoba Ciudad impulsamos un área cultural -en rigor lo hizo el Intendente Mestre- con el máximo nivel estamental para liderar los debates, las estrategias, las políticas -así como la fiscalización- de lo público, en el ámbito patrimonial y creativo. Justamente allí donde nace el concepto de consenso, donde florence lo más complejo de la diversidad defendimos el rango de la Cultura frente izquierdos y derechos. Con ese antecedente queda patente la obligación de dar a conocer opìniones que suponen personas: tal vez muchas.
Una pequeña asistente analiza la obra premiada de Sofía Torres
Kosiba (con temática de género) en MAC, Córdoba 2018.  
Se debe recordar, también, que algunos argentinos, cientos y tal vez miles, -ojalá que sean más- tienen el ánimo de vivir el derecho de acceso y ejercicio de la Cultura, que está consagrado en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 y que, vaya casualidad, este diciembre cumplirá 70 años de su instauración.
Si queremos un mundo más justo, un planeta donde el conocimiento, la diversidad y la belleza (que por suerte es un sustantivo de base femenina) sean los pilares de la paz y el diálogo, debemos sostenerlos en la agenda estratégica gubernamental, la de todas las argentinas y los argentinos.
Pero además de derechos, la Cultura -con una Mayúscula muy merecida- habla de nuestro pasado, de nuestro ser y de nuestro patrimonio. Nos ayuda a definir la idea de “todos” e inclusive la de “todes” pues no hay sociedad que pretenda un futuro sin un pasado de reconciliación donde la memoria sea un sustrato imprescindible para fertilizar aquel futuro mejor, ávido de libertad y encuentros, que cada una de nosotras y nosotros merecemos.
Nos recuerda Juan Forn en La Tierra Elegida (también es cita) “el pequeño problema de la vida es que hay que vivirla para adelante aunque sólo se la entienda mirando para atrás”, por lo que lejos de lamentar derechos ciudadanos que se reducen, queremos celebrar que muchas organizaciones internacionales proponen a la Cultura pilar del desarrollo sostenible.
Además de los desafíos de índole netamente económicos, la sociedad -o sea todas y todos nosotros- sabe que los proyectos de base creativa (entiéndase en su sentido más amplio: gastronomía, artes escénicas, músicas, fotografía, escultura, artesanías, diseño y un etcétera tan amplio como las posibilidades de las argentinas y argentinos) tiene un excelente coeficiente de distribución salarial con un componente social envidiado por otras industrias y actividades productivas, así como un impacto medioambiental mínimo. Ni que decir de los aportes comunitarios que supone su producción siempre íntimamente ligada con la historia, el futuro, la diversidad y la convivencia.
En conclusión, si queremos una sociedad más justa, mejor comprometida con lo colectivo, el desarrollo, y que recoja los derechos adquiridos para incrementar las posibilidades vitales de las generaciones por venir -la de nuestros hijos-, hay que contemplar que “Ciudades y Gobiernos Locales Unidos” sugiere a los países añadir la perspectiva cultural a los planes nacionales de desarrollo, y establecer objetivos y acciones concretas relacionadas con la cultura en áreas como educación, economía, ciencia, comunicación, medio ambiente, cohesión social y cooperación internacional”.
Estos y otros documentos internacionales, en relación a ingresar al mundo, también hablan de “promover la idea de la cultura como cuarto pilar ante la comunidad internacional, particularmente en el diseño de las políticas”.  
Creo que somos más de uno los que estamos dispuestos a quedarnos afónicos defendiendo la alegría de lo creativo, exigiendo la responsabilidad de lo público. Creo, también, que se impone más y más cooperación con quienes continúan en el ámbito nacional para sostener proyectos en marcha y por venir.

Muy lejos de ánimos coyunturalistas estas palabras cercanas, de oportunidad, proponer apostar por lo que somos, lo que tenemos, que seremos.-

sábado, 1 de septiembre de 2018

Sobre el Ciclo Sustantivos Abstractos y la presentación de Emiliano Fuentes Firmani

Una cerveza, un cuadro, un museo, un festival. Una ciudad. 
La belleza de las cosas radica en su abstracción porque la seducción es inconsistencia. 
Hubo un tiempo en el que comenzamos a ser lo que se decía de nosotros, de nuestra actividad o de nuestras obras. A ese tiempo debimos agregarle otro momento cuando fuimos lo que se escribió de nosotros. Éramos noticias de la prensa escrita y, al día siguiente, envoltorio para huevos. Parecía durar poco hasta que habitamos, también, en las palabras de un posteo. Esas hojas que parecían evanescentes, hoy despiertan la añoranza perenne de historias fugaces y resplandecientes. Una crítica, un fogonazo, un comentario en voz baja hace a la materia pero no a la sustancia de la que están hechas las cosas. Ser performer, gestor o cocinero. Ser mujer o ser activista es energía en estado puro. Es discusión y ebullición porque sólo desde la certeza de nuestro ser más abstracto podremos proyectar la complejidad inmanente a cada definición. 
Estamos para derribar certezas, estereotipos, prejuicios, siempre fundados en los confusos fundamentos de las apariencias. Para la verdad, están los sustantivos abstractos. 
Thomas Pynchon se pregunta ¿Porqué las cosas deberían ser fáciles de entender? y Jung le responde que “todo depende de cómo vemos las cosas y no de cómo son en realidad” por eso cada vez es más interesante reflexionar sobre qué es el magenta, el deseo o el realismo. 
A caballo entre la inmanencia de las cosas y la contundencia del relato de aquellos que hacen las cosas, el 220 invita a reflexionar sobre los grandes desafíos de las diversas prácticas artísticas, creativas, humanistas, o de esparcimiento, de la mano de referentes del sector, personas que provienen de la praxis cotidiana y -paradigmáticamente- están en condiciones de transferir sus experiencias en torno a la fragilidad de temas abstractos pero vivenciales como la música, la gestión, la obsolescencia, el arte digital, el lenguaje inclusivo o tantos otros asuntos de actualidad. 

El primer encuentro será sobre la Gestión Cultural:

G, de Gestión

La actividad del Gestor Cultural 
Emiliano Fuentes Firmani (Editorial RGC, BS. AS. ) 
Clase magistral y presentación de catálogo. 
Martes 4 de Septiembre, 18:30hs

¿Existe un corpus teórico sobre esta disciplina que ya cuenta con cursos, seminarios, tecnicaturas, licenciaturas y hasta doctorados? La función de estos actores del quehacer creativo ha ido ganando terreno en diversos organigramas, tanto del sector público, como del espacio privado y el ámbito de la enseñanza. Hoy, mucho de ese bagaje está compilado en diversas ediciones que, en el caso de nuestro país y el mercosur, tiene a la editorial RGC como referencia obligada de su pensamiento. 
Emiliano Fuentes Firmani, socio fundador del proyecto, es Secretario Técnico del Programa IberCultura Viva (Secretaría General Iberoamericana). Licenciado en Gestión del Arte y la Cultura y doctorando en Estudios Sociales en América Latina, es docente e investigador de la UNTREF y ha ocupado distintas posiciones en ámbitos de política y administración de la cultura.