jueves, 27 de diciembre de 2018

Balances y avances


Atravesamos la última semana del año y surge la necesidad de hacer balances. 
Ha sido un año muy duro, de mucho sacrificio. Lo que se diga suena a poco pero hay cosas para destacar, como la obra del Cine Teatro la Piojera y su horizonte cada vez más cercano de inauguración. O muchas tareas de conservación edilicia y restauración que se vienen llevando adelante en casi todos los equipamientos de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad. Como todo balance, tiene pasivos y la necesidad de rehacer el llamado a licitación para reparar el Centro Cultural General Paz o el parate de la obra en el Teatro Comedia a causa de un desacuerdo con la empresa constructora deberán ser prioridades del 2019.
Feria del Libro y el Conocimiento  edición 2018
Tal vez, además de la continuidad de todos los proyectos en marcha, se puedan destacar como muy positivos dos aspectos: (1) Todos los años desde que asumió el Intendente Mestre la inversión en Cultura y creatividad de la ciudad creció y para 2019 alcanzó una suerte de índice histórico: 1.41% del presupuesto total (el año pasado habíamos tenido y ejecutado en su totalidad un 1,32%).
(2) Tal como veníamos contando, junto a los trabajadores de la Secretaría, y especialmente junto a los referentes de numerosos sectores hemos empezado a consolidar programas por ordenanzas. Muchas de las iniciativas que eran acciones de gobierno ahora están transformándose en políticas públicas del estado Municipal. 
En estos días se votó por unanimidad la correspondiente a la Feria del Libro y el Conocimiento (por cierto parece increíble que hayan pasado 33 años hasta que pudimos contar con una norma) incluyendo sus nuevas modalidades, la figura del curador, erc. También se aprobó una ordenanza que regula las actividades de fomento para los sectores gastronómicos -convengamos que uno de los sectores creativos que más ha crecido en volumen, demanda empleo y generación de oportunidades para emprendedores. 
MAC Mercado de Arte Contemporáneo, Córdoba 2018
Más recientemente, ayer, se votaron las correspondientes a Mercado de Arte Contemporáneo -nuestra querida feria que pareciera haber estado siempre allí pero nació en 2013- y una actualización del Premio Salón de Córdoba cuya versión original estaba fechada en 1983.

Aún falta, y mucho.
Lo primero que falta es agradecer a todos los que dentro, al costado o fuera de la institución ayudaron. Aún falta, en materia de ordenanzas se han elevado más de quince iniciativas consensuadas con ámbitos como el diseño, el audiovisual o por ejemplo la música, y ya están listas para ser tratadas en la instancia legislativa. 

Este año que termina muchos quedamos maravillados con la ensayística de Marina Garcés y de ella tomo la idea, para una suerte de cierre que, contra la sensación de cancelación del futuro y de obsolescencia del hombre, solo nos queda la ilustración -ella propone una nueva ilustración radical, que suena bien- como combate contra la credulidad y sus correspondientes efectos de dominación.- 

miércoles, 19 de diciembre de 2018

La generosidad del Toto

Se fue un Maestro con mayúsculas: El “Toto Schmucler””. Entérense, quienes no hayan tenido el gusto, que hablamos de un intelectual inmenso. Un buque insignia para las teorías de la comunicación y también la semiología. Transitó los años oscuros de Latinoamérica con dolores pero, además de debatir su tiempo, sus ideas formaron una nueva camada de pensadores como bien lo destaca Christian Ferrer en una nota reciente a Telam. Desde su vínculo con Barthes, pasando por su aporte a “Para leer al Pato Donald", hasta el germinal Seminario de Informática y Sociedad, su contribución al pensamiento futuro -hoy presente- ha sido fundamental.
También me gustaría destacar su calidez humana (que conocí gracias a la amistad mutua de Tamara), su cercanía, y su ánimo firme de seguir agitando la palangana cuando, por ejemplo, accedió a oficiar de curador de la modesta Feria del Libro de Córdoba que celebró 30 años de democracia, con el mismo entusiasmo que si se tratara de un noviazgo juvenil.
Mesa central de la Feria del Libro 2013, con la conducción del
 Toto, Beatriz Sarlo y Horacio Gonzalez.   

Con cierta dureza -tal vez selectividad- de oído como estrategia, tenía la mirada amplia y generosa de los grandes y, sin merecerlo, en varias ocasiones me sentí alcanzado por esa indulgente y afectuosa actitud.
Lo cuento para celebrarlo sin amargura, porque, como él mismo me dijera “Un gran amigo mío decía que las palabras hay que pronunciarlas para que no se avinagren en el estómago”.




Acá el video:
https://youtu.be/jnUDZoRBOGo

jueves, 22 de noviembre de 2018

Progreso y diálogo

[Sobre los avances de la obra en el Centro Cultural, Teatro La Piojera]

Recorrimos la obra que el municipio lleva adelante en el Centro Cultural teatro #LaPiojera. Aunque ha sido un tiempo de mucha lluvia nos impresionó el progreso (en su sentido amplio y restringido) así como los avances y los hallazgos: la fachada ha vuelto a ser la original con una reconstrucción no sólo del frente sino del ingreso interno en general, algo que se replica en la boca del escenario donde apareció una fosa pequeña y bonita. También allí se reconstruyó la boca, sus molduras y delicados ornamentos; es como si hubiéramos rebobinado la historia hasta su momento de mayor esplendor. 
Las paredes de la caja que conforma la sala ofrecen, después de un cuidadoso decapado, una trama de rombos que coincide con numerosos recursos estetica sinteticista del art deco, escondidos desde hace décadas en cadas de descuido y desinterés por el patrimonio de Córdoba. Estaban deteriorados pero afortunadamente los estamos recuperando.

También, ya en materia de gestión, desplegamos un espacio de diálogo con una treintena de organizaciones cuyo balance es buenísimo en el ánimo de una construcción conjunta y colaborativa. Ya se analizan numerosos procedimientos de trabajo a futuro igual que ideas para programar esa sala que tendrá un fortísimo componente comunitario, barrial, plural y diverso. Nobleza obliga, en una suerte de balance de este primer tramo de la mesa de participación, sólo un grupo reducido de integrantes -vale destacar que no todos ellos- de la agrupación Defendamos Alberdi no ha podido integrarse al espiritu de participación debido a reiterados episodios de violencia verbal, estrategias beligerantes y descalificaciones continuadas. Así todo, con el equipo de cultura comunitaria hemos concluido que tendremos todas las reuniones con este espacio para garantizar la inclusión de su mirada, eso sí, de forma separada del conjunto de organizaciones. Muy por el contrario celebramos el permanente diálogo con el Centro Vecinal, la UNC, el Club más grande del mundo, la Escuela Manuel Belgrano y tantos otros espacios cuyos aportes son insistentemente constructivos. 

Volviendo a la obra, con los aportes de la Comisión Nacional de Sitios y Monumentos Históricos y su compromiso permanente, así como la llegada de un equipamiento técnico muy valioso del Instituto
Nacional de Teatro estimamos que este emblema de la ciudad, ubicado en el corazón -literal y metafórico- del Barrio de Alberdi, supondrá un antes y un después en el sector en la medida que por primer vez en su historia estará, no sólo restaurado, sino que será público. Será de de todas, y de todos los cordobeses.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Inclusive


Publicado por La Voz del Interior, en la Sección Opinión, Lunes 5 de Noviembre

Resulta sumamente llamativo que palabras como amigues, de una cierta artificialidad distante y ascética que le imaginamos a Siri -el asistente con inteligencia artificial de los iphones- o un GPS representen, paradigmáticamente, la forma de demostrar mayor compromiso con la perspectiva de género.
Como ya hemos visto, si ir más lejos en tapa de este diario, hablar de alumnos, alumnas y alumnes propone reconocer a cada uno de nuestros interlocutores en la diversidad. También es una suerte de provocación para denunciar años de discriminación devenida en acción política discursiva, algo señala Moscardó en una columna reciente. Las palabras son representaciones de la realidad que construyen nuevas realidades por eso, chiques del siglo XXI, sepan disculparnos a quienes nos formamos en el siglo pasado y los cambios nos obligan a mover articulaciones mentales que tenemos oxidadas. Aunque no nos salga, les entendemos.
Chiachio y Giannone en la muestra Democracia, CCK, 10/18 

En el otro lado están algunos intelectuales que se oponen a forzar el lenguaje argumentando que podemos describirlo mejor con las herramientas que ya nos dieron y, en lugar de alumnes, preferirían decir “buen día estudiantes que se sientan identificados con lo femenino, con lo masculino y especialmente para aquellos que no se sientan cómodos en ninguno de los géneros anteriormente mencionados.” Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, visitó recientemente Córdoba y planteó fórmulas interesantes argumentando que en lugar de “derechos del hombre prefiero los derechos del ser humano, y cuando dicen los ciudadanos, yo elijo la ciudadanía. Es decir, soy partidario del lenguaje inclusivo. Con lo que sí tengo mis dudas es con otro tipo de ocurrencias, como la utilización de las x o de las e.” Hilando fino podríamos decir que es partidario de un uso inclusivo del lenguaje.
A título personal, mi preferida es la palabra inclusive que, para completar el planteo, va más allá y se preocupa especialmente por sumar a los últimos. Inclusive incorpora especialmente a un elemento de un conjunto que de otra manera estaría fuera. Señala a algo o alguien ubicado en un borde y que categóricamente deseamos sumar: Las alumnas de este colegio, inclusive aquellas que rindan libre, podrán ser elegidas delegadas.
Lenguaje inclusivo, uso inclusivo del lenguaje e inclusives sufren embates violentos, misóginos y reaccionarios que inundan ese mundo escrito en el que cada vez vivimos más tiempo llamado wassap y que aún les toleramos como si no existieran.
Es muy difícil que pase un sólo día sin que alguien suelte alguna barbaridad -como si se tratara de un pedo putrefacto que el autor cree, en soledad, que es gracioso pero nos ofende y dispersa del espacio común-. Muchas hacen referencia a Natalia Mira (la presidenta del centro de estudiantes del Colegio Pellegrini). No conforme con ridiculizar a una joven que lleva su bandera como otros llevamos las propias, el sarro de la sociedad -y cuando decimos sarro representamos esa suciedad poco visible y dura que se oculta en la boca, tan cerca de la lengua que le contamina- le asocia con Brandine, una personaje de Los Simpson que representa una mujer pueblerina, pobre, casada con su primo Cletus con quien ha tenido 30 hijos y que habitualmente aparece bebiendo y fumando durante el embarazo.
En este tiempo crítico, que ha exigido adaptarnos a profundos cambios en todas nuestras prácticas, muchos deberían reaccionar con más adultez a los cambios que proponen los jóvenes porque el futuro llegó para señalar a quienes descalifican, que lejos de ridiculizar a los demás ponen de manifiesto su inclinación a la fealdad.
Por el contrario, la belleza es renovación y subyace cerca de la verdad, y la bondad e inclusive, desde el principio de la filosofía es moderna, diversa y nos eleva a todos, a todas y próximamente a todes.-

viernes, 19 de octubre de 2018

Un llamado ineludible a gestores culturales de ciudades

Se Viene el Quinto Encuentro de Gestión Cultural. Lo vamos a hacer en Córdoba Ciudad el 1 y 2 de Noviembre con el paradigma Habitar la cultura: gobiernos locales, desarrollo y convivencia social. Va a tener una mirada sobre las ciudades como ámbito fértil para plantear un modelo de desarrollo humano más sustentable y justo desde el aporte de la Economía Creativa.

Para diseñarlo trabajamos en los documentos 2030 donde se plantea a la Cultura como Cuarto Pilar del Desarrollo que distintas instituciones como CGLU y UNESCO están instalando en la escena internacional. A estos materiales los atravesamos con la mirada lúcida y crítica del gran George Yudice quien propone "“transforma[r] las instituciones existentes mediante la invasión transversal de ideas cuya audacia está relacionada con (y a veces es mayor que) la de la imaginación artística.” en su texto Hacia un nuevo paradigma institucional. Estamos incorporando, también, la dimensión de género que, en cultural en general y gestión en particular, es fundamental.

Con ese paraguas conceptual, Karina Frias y Emiliano Fuentes Firmani desarrollaron una programación potentísima -sobre todo la Chica Karina que la tejió bellísimamente- y algunos materiales conexos como, en el caso de Emiliano el artículo Políticas culturales y ciudades que contribuye con una suerte del estado del arte.


Hay muchas actividades que paneles que ofrecen distintos y hasta divergentes puntos de vista sobre diversos temas, una modalidad de participación a través de las redes sociales, una instancia de mediadores que hackeen las mesas en lugar de aportar moderación y unas epifanías de ciudades donde una gran cantidad de autoridades culturales de ciudades de todo el país presentarán una suerte de pitching de sus programas más destacados. También hay un conjunto de conversatorios, unos repositorios de experiencias y unos mapeos de proyectos con dinámicas de geolocalización.
Es una operación conjunta con la UNC que cuenta con el apoyo de la Red de Ciudades Creativas y la Agencia Córdoba Cultura.
Mientras más referentes participen, mejor calidad tendrá el proyecto, por eso mucho les voy a agradecer que compartan esta publicación a quienes puedan interesarse en el #EGCultural

Acá está el evento de Facebook, en eventbrite y algunos materiales más:
https://www.facebook.com/events/1589583824520152/
https://www.eventbrite.com.ar/e/quinto-encuentro-de-gestion-cultural-publica-tickets-50190679674?aff=efbevent
https://es.unesco.org/sdgs/clt
http://www.agenda21culture.net/sites/default/files/files/documents/es/zz_cultura4pilards_esp.pdf
http://proyectocasamario.net/w/wp-content/uploads/2017/11/Hacia-nuevo-paradigma-institucional-9-17-17.pdf

jueves, 20 de septiembre de 2018

Cosas extrañas en Córdoba

Sobre la exposición aniversario del 220CC . Publicada por ArteAlDia Internacional

Se pasea muy orondo por los márgenes del circuito mainstream de las ferias globales, el Mercado de Arte Contemporáneo - Córdoba, un acontecimiento anual que reúne a un conjunto de galerías, colectivos y colecciones en la segunda ciudad más importante de Argentina.
Con ánimo de una feria urgente, de ahora y acá (en relación a la zona latinoamericana, y países como Brasil, Bolivia o Perú -este 2018 invitado especial) esta suerte de bomba de la creación -sin ir más lejos la primera noche debió cerrar por un artefacto denunciado como explosivo-  tuvo como curador general al artista urbano Elián Chalí y, con epicentro en el centro urbano, su Plaza San Martín y el Cabildo, se introdujo en los órganos de toda la ciudadanía -como si se tratara del demogorgón que habita en upsidedown-city De Strangers Things.
Entre todos los museos, galerías, salas y espacios alternativos que se contagiaron, esta nota pretende destacar el 220CC, un espacio que articula una de las productoras de espectáculos más grandes del cono sur, con su faceta más artística y under. Conducido en primer instancia por la artista Agustina Palazzo, hoy la capitana es Sol Mosquera y su red shocking fire head que funciona como una suerte de Eleven del equipo.
Su exposición conectora con MAC, que hace las veces de fiesta aniversario de este Centro Cultural, se llama La sustancia de la que están hechas las cosas y, con curaduría de Andrea Ruiz, mixtura artistas de diversas generaciones y prácticas.  Malévich considera que nacerá una multitud de ideas en el cerebro del hombre, sin duda más vivas que la representación verdadera, y esta exposición funciona como caja de resonancia de esas ideas detrás de una materialidad que, ciertamente, pasan a ser objeto de nuestro interés. Estamos invitados, al recorrer la exposición, a reflexionar como un conjunto de piezas que registran el proceso de imprimir una sensibilidad en planos y volúmenes. El colectivo incluye firmas tan diversas como Gabriela Acha, Maria Teresa Belloni, Ernesto Berra, Martín Carrizo, Raúl Díaz, Susana Lescano, Sara Galiasso,  Valeria López, Nina Molina, Rocio Moreno, Sofía Sartori, Agustina Palazzo, Gisella Scotta, Lucía Von Sprecher...


De los autores, con la justicia de las trayectorias redondas, destaca Susana Lescano que es madre del productor de rock emblema del país, y abuela de una artista que integra la muestra, lo que habla de la transgeneracionalidad de la expo. Además de lo genealógico, la obra de Lescano que es too much glocal porque reflexiona sobre su tierra aunque lo hace con una voz que se entiende en todo el planeta.

Su trayectoria está atravesada por una laboriosidad que pudimos apreciar en trabajos como su serie nidos, y que no se apartan de la materialidad de los elementos desde entonces y hasta la actualidad cuando continúan presentes el ritmo, el orden y la armonía. Esta artista que atraviesa los debates de la exposición pues busca una reconciliación contemporánea para la tensión que el arte ha descrito entre materia y concepto, debe ser destacada también por su trabajo sobre la condición femenina en el arte, partiendo de nidos, hogares y huevos hasta abstraerse en la actualidad hacia un paradigma más geométrico que sigue teniendo una referencia sonora, cálida y vital.-

martes, 4 de septiembre de 2018

Sobre el Ministerio de Cultura

Este texto, a título personal, tiene el ánimo de colaborar con la reflexión. Es una invitación respetuosa a repensar algunas circunstancias recientes.

No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos. André Breton

Hoy se hizo público lo que se temía: el ministerio de cultura desaparecerá. Será una secretaría del ministerio de educación. Ciertamente, hablar del ministerio de cultura ha sido, sobretodo, un debate por un plan cultural nacional.
La reducción o compactación de la autoridad nacional de máximo nivel cultural es una mala noticia.
Muchos comprendemos la difícil coyuntura del país y, lejos de una crítica estéril, estas palabras son una invitación a la re-evaluación. Una oportunidad para darle otra vuelta al caso antes de que sea demasiado tarde. Cultura, como también Ciencia, o medioambiente deben ser prioritarios.
A manera de ejemplo, y no sin dificultades, en Córdoba Ciudad impulsamos un área cultural -en rigor lo hizo el Intendente Mestre- con el máximo nivel estamental para liderar los debates, las estrategias, las políticas -así como la fiscalización- de lo público, en el ámbito patrimonial y creativo. Justamente allí donde nace el concepto de consenso, donde florence lo más complejo de la diversidad defendimos el rango de la Cultura frente izquierdos y derechos. Con ese antecedente queda patente la obligación de dar a conocer opìniones que suponen personas: tal vez muchas.
Una pequeña asistente analiza la obra premiada de Sofía Torres
Kosiba (con temática de género) en MAC, Córdoba 2018.  
Se debe recordar, también, que algunos argentinos, cientos y tal vez miles, -ojalá que sean más- tienen el ánimo de vivir el derecho de acceso y ejercicio de la Cultura, que está consagrado en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 y que, vaya casualidad, este diciembre cumplirá 70 años de su instauración.
Si queremos un mundo más justo, un planeta donde el conocimiento, la diversidad y la belleza (que por suerte es un sustantivo de base femenina) sean los pilares de la paz y el diálogo, debemos sostenerlos en la agenda estratégica gubernamental, la de todas las argentinas y los argentinos.
Pero además de derechos, la Cultura -con una Mayúscula muy merecida- habla de nuestro pasado, de nuestro ser y de nuestro patrimonio. Nos ayuda a definir la idea de “todos” e inclusive la de “todes” pues no hay sociedad que pretenda un futuro sin un pasado de reconciliación donde la memoria sea un sustrato imprescindible para fertilizar aquel futuro mejor, ávido de libertad y encuentros, que cada una de nosotras y nosotros merecemos.
Nos recuerda Juan Forn en La Tierra Elegida (también es cita) “el pequeño problema de la vida es que hay que vivirla para adelante aunque sólo se la entienda mirando para atrás”, por lo que lejos de lamentar derechos ciudadanos que se reducen, queremos celebrar que muchas organizaciones internacionales proponen a la Cultura pilar del desarrollo sostenible.
Además de los desafíos de índole netamente económicos, la sociedad -o sea todas y todos nosotros- sabe que los proyectos de base creativa (entiéndase en su sentido más amplio: gastronomía, artes escénicas, músicas, fotografía, escultura, artesanías, diseño y un etcétera tan amplio como las posibilidades de las argentinas y argentinos) tiene un excelente coeficiente de distribución salarial con un componente social envidiado por otras industrias y actividades productivas, así como un impacto medioambiental mínimo. Ni que decir de los aportes comunitarios que supone su producción siempre íntimamente ligada con la historia, el futuro, la diversidad y la convivencia.
En conclusión, si queremos una sociedad más justa, mejor comprometida con lo colectivo, el desarrollo, y que recoja los derechos adquiridos para incrementar las posibilidades vitales de las generaciones por venir -la de nuestros hijos-, hay que contemplar que “Ciudades y Gobiernos Locales Unidos” sugiere a los países añadir la perspectiva cultural a los planes nacionales de desarrollo, y establecer objetivos y acciones concretas relacionadas con la cultura en áreas como educación, economía, ciencia, comunicación, medio ambiente, cohesión social y cooperación internacional”.
Estos y otros documentos internacionales, en relación a ingresar al mundo, también hablan de “promover la idea de la cultura como cuarto pilar ante la comunidad internacional, particularmente en el diseño de las políticas”.  
Creo que somos más de uno los que estamos dispuestos a quedarnos afónicos defendiendo la alegría de lo creativo, exigiendo la responsabilidad de lo público. Creo, también, que se impone más y más cooperación con quienes continúan en el ámbito nacional para sostener proyectos en marcha y por venir.

Muy lejos de ánimos coyunturalistas estas palabras cercanas, de oportunidad, proponer apostar por lo que somos, lo que tenemos, que seremos.-

sábado, 1 de septiembre de 2018

Sobre el Ciclo Sustantivos Abstractos y la presentación de Emiliano Fuentes Firmani

Una cerveza, un cuadro, un museo, un festival. Una ciudad. 
La belleza de las cosas radica en su abstracción porque la seducción es inconsistencia. 
Hubo un tiempo en el que comenzamos a ser lo que se decía de nosotros, de nuestra actividad o de nuestras obras. A ese tiempo debimos agregarle otro momento cuando fuimos lo que se escribió de nosotros. Éramos noticias de la prensa escrita y, al día siguiente, envoltorio para huevos. Parecía durar poco hasta que habitamos, también, en las palabras de un posteo. Esas hojas que parecían evanescentes, hoy despiertan la añoranza perenne de historias fugaces y resplandecientes. Una crítica, un fogonazo, un comentario en voz baja hace a la materia pero no a la sustancia de la que están hechas las cosas. Ser performer, gestor o cocinero. Ser mujer o ser activista es energía en estado puro. Es discusión y ebullición porque sólo desde la certeza de nuestro ser más abstracto podremos proyectar la complejidad inmanente a cada definición. 
Estamos para derribar certezas, estereotipos, prejuicios, siempre fundados en los confusos fundamentos de las apariencias. Para la verdad, están los sustantivos abstractos. 
Thomas Pynchon se pregunta ¿Porqué las cosas deberían ser fáciles de entender? y Jung le responde que “todo depende de cómo vemos las cosas y no de cómo son en realidad” por eso cada vez es más interesante reflexionar sobre qué es el magenta, el deseo o el realismo. 
A caballo entre la inmanencia de las cosas y la contundencia del relato de aquellos que hacen las cosas, el 220 invita a reflexionar sobre los grandes desafíos de las diversas prácticas artísticas, creativas, humanistas, o de esparcimiento, de la mano de referentes del sector, personas que provienen de la praxis cotidiana y -paradigmáticamente- están en condiciones de transferir sus experiencias en torno a la fragilidad de temas abstractos pero vivenciales como la música, la gestión, la obsolescencia, el arte digital, el lenguaje inclusivo o tantos otros asuntos de actualidad. 

El primer encuentro será sobre la Gestión Cultural:

G, de Gestión

La actividad del Gestor Cultural 
Emiliano Fuentes Firmani (Editorial RGC, BS. AS. ) 
Clase magistral y presentación de catálogo. 
Martes 4 de Septiembre, 18:30hs

¿Existe un corpus teórico sobre esta disciplina que ya cuenta con cursos, seminarios, tecnicaturas, licenciaturas y hasta doctorados? La función de estos actores del quehacer creativo ha ido ganando terreno en diversos organigramas, tanto del sector público, como del espacio privado y el ámbito de la enseñanza. Hoy, mucho de ese bagaje está compilado en diversas ediciones que, en el caso de nuestro país y el mercosur, tiene a la editorial RGC como referencia obligada de su pensamiento. 
Emiliano Fuentes Firmani, socio fundador del proyecto, es Secretario Técnico del Programa IberCultura Viva (Secretaría General Iberoamericana). Licenciado en Gestión del Arte y la Cultura y doctorando en Estudios Sociales en América Latina, es docente e investigador de la UNTREF y ha ocupado distintas posiciones en ámbitos de política y administración de la cultura. 

martes, 21 de agosto de 2018

Sobre Mercado de Arte, a manera de balance

Una nueva edición de Mercado de Arte acaba de finalizar. Ha sido un verdadero suceso (iba a decir que fue “una bomba” pero, como es de público conocimiento, no es una metáfora adecuada). 

La feria tiene muchos elementos para celebrar, entre los que se destaca un enorme crecimiento del flujo de público, una sostenida tendencia a mayor actividad y sobre todo a más reflexión en torno a esta sección de la economía creativa que ofrece tantas oportunidades. A manera de síntesis, nos visitaron 50mil personas más del doble que el año pasado cuando recibimos a 22.600 asistentes. Supone casi 1600 personas por hora. 

En relación a las transacciones, adquisición de obras, pasamos de 4.2 millones de pesos en 2017 a unos $9M n esta edición, duplicando holgadamente la edición anterior. 

En el capítulo cuantitavo, debemos destacar que los protagonistas fueron los creadores locales que capitalizaron cerca del 70% de las compras.

Con estos datos y todo, me sigue pareciendo una un proyecto hermoso que tiene algunas particularidades cualitativas muy significativas, ciertamente por encima de las compras.

Es una feria que propone dimensiones humanas y nos interpela desde esa perspectiva: de tú a tú. 

Justamente hablando de públicos, la coincidencia de expertos, teóricos, colecciones y galeristas del arte contemporáneo con ciudadanos procedentes de cualquier barrio de la ciudad -que hicieron del #MAC2018 un programón para el fin de semana largo- es uno de sus gestos más contemporáneos.

La idea del curador de capitalizar los aportes de quienes le antecedieron nutriendo su tarea fue, también, una instancia de postproducción y madurez de enorme potencia.

Por cierto sus ejes de trabajo (género, territorio y condiciones de producción) vieron su correlato en la programación pero también -y llama la atención lo certera de la hipótesis curatorial- en los premios y distinciones posteriores que otorgaran distintos jurados. 

Podría dedicarle varios párrafos al equipo, a Nati -la directora- o a Elián -el curador- y todos esos párrafos serían muy merecidos. Pusieron lo mejor de sí y se notó. 

Además, voy a apostar por reconocer la labor de que quienes se han visto menos, como todos los integrantes del equipo ampliado: desde los coordinadores de sección hasta quien gestionó la prensa como apoyo de nuestro equipo (por ejemplo Fátima), el camarógrafo o los técnicos que, domingo a la noche de finde largo, estaban al frío, dando lo mejor de sí. Gracias Pancha, y a través tuyo a todos. 

También quiero decir que muchos trabajadores de la Secretaría, de forma silenciosa, sacrificaron horas de descanso, de familia, o de actividades propias, para que artistas y ciudadanos vivan esta fiesta del arte. En nombre de todos ellos, distingo a Siu Lisazo que camina el arte con su voz cascada y la fuerza de mil vikingos. Bravo!

Ahora, a tomar aire, que se viene la Feria del Libro y el Conocimiento...

jueves, 26 de julio de 2018

Nosotres y la subversión simbólica
Las conquistas del feminismo, los géneros y su representación
(Sobre la Mesa Redonda de 220CC el Martes 31 de Julio) 


Las palabras, el lenguaje; La lengua, el idioma; Las ideas, los conceptos; Nosotras, vosotros, elles. El incremento de las profesionales en el campo de la cultura, el arte y la creatividad cambió de manera sustancial por prepotencia de trabajo. Ahora resta que ese cambio se refleje en cómo se representa y qué imagen construye socialmente.    
De musas y modelos a directoras de museo, pasando por creadoras que debieron usar la firma de su marido, las mujeres ocupan hoy un espacio histórico en el mundo del arte. El Centro Cultural 220 es prueba de ello con tres directoras consecutivas y un equipo fuertemente femenino, asunto que puede observarse no sólo en la cantidad de gestoras sino especialmente en una nueva forma de mirar las artes, la música, el diseño, la museografía, la producción de espectáculos y todos los campos de la creatividad.
Sin embargo, los sistemas de representación así como los lenguajes y disciplinas parecieran resistirse a este cambio social y, a cada paso, emergen debates: una exposición es sexista porque posee una asimetría alarmante en la ecuación de género. Lo mismo surge de analizar quienes son premiados en determinada academia, salón o festival. Un ciclo de jazz (será que se trata de un sustantivo de connotacion masculina), un festival de animación, o una feria de artesanos nunca consiguen representar de forma justa la composición, la mirada o las temáticas de toda la sociedad (afortunadamente femenina).
En materia de escritura nosotros, nosotras, nosotr@s, nosotrxs o nosotres, plantea un debate que gana actualidad, tanto en espacios académicos o de difusión, como también en grupos de amigas, de amigos, formados por la amistad, o de les chiques.
REGINA JOSÉ GALINDO: TIERRA, 2013
Si las batallas discursivas demandan una posterior reestructuración de los lenguajes y la proyección social que emiten, otros ven en las propuestas de lenguaje inclusivo oportunismo e inclusive snobismo. A esta altura del texto (masculino) cualquiera en el lugar del redactor sentiría angustia por los géneros de oportunismo (masculino), oportunidad (femenino) que nos dejan al borde del caos (masculino) previo a la creación (femenino) de un nuevo orden mundial. (Valga el confuso alivio polisémico que ofrece la orden ; el orden).  



La música. Los músicos
Sin irnos muy lejos, acá, en los bailes, el mundo del cuarteto tiene un lamentable índice de misoginia (extrañamente una palabra femenina), lo que llama más la atención si se tiene en cuenta que fue inventado por una mujer: Leonor Marzano. Pero el muy escaso espacio que ocupan las mujeres en los escenarios es uno de los problemas, al que deberemos sumarle la objetualización de lo femenino así como el desinterés por su universo (masculino), o el destrato -y circunstancias aun más alarmantes- presentes en muchas noches del circuito bailantero. Pero la cosificación, el sexismo y la violencia atraviesan muchos otros género musicales, como el trap y el reggaeton con una intensidad que nos deja pasmados, especialmente cuando las tararean adolescentes en los recreos de la escuela secundaria, incluyendo amenazas de prácticas sexuales que dejan descolocados a los usuarios más avanzados de tinder.


La cuchilla y el cuchillo

Muy lejos de cortar el debate, la discusión, proponemos un ámbito de reflexión para analizar la connotación de esta transición, como por ejemplo el desnudo (una práctica artística tradicionalmente dedicada a lo femenino) o las desnudas -por ejemplo de Times Square- en tiempos (masculino) con olor a cambio de época (femenino).-

domingo, 17 de junio de 2018

Lo genuino del silbido

Lo genuino del silbido. Prólogo para el libro "Despertando Cultura", de Vivi Majul.



Una tarde calurosa -como muchas del norte de Córdoba- redondea el domingo en la ciudad y completo la lectura del borrador que preparó Vivi Majul. Me conmueve su capacidad para construir una trama que incluye relatos personales, sujetos muy vivos, anécdotas y coyunturas a las que ha hilvanado con un conjunto de reflexiones que parecen las materias y los temas imprescindibles para el trabajo cultural en el territorio.
Como había revisado el material con anterioridad, me metí casi todas las páginas de golpe, de nuevo, con glotonería y el apremio de contribuir con algunas palabras a su esfuerzo, siempre visceral, siempre esforzado. Casi mareado, siento que  quedan sobrevolando imágenes de prácticas culturales muy potentes: una alfarera recorre su tierra para darle vida a su legado, una tejedora ata destinos, hay una procesión donde alguien toma una selfie y, en esos procesos se describe la parte más auténtica de una actividad cultural que vincula a las personas y les hace “parte de un todo”. Integrantes de un colectivo plural, diverso, heterogéneo que -al mismo tiempo- posee una identidad reconocible.

Creo que muchos autores, y muchos más gestores están enroscados en reflexiones, textos y enseñanzas sofisticados pero al mismo tiempo lejanos, distantes y con una actitud de profilaxis, mientras que otros tienen el privilegio ¿porqué no considerarlo así? de estar ahí, donde se tejen las relaciones culturales. Es el caso de nuestra autora que se hamaca entre el cuento y el ensayo, como los grandes relatos que atraviesan las generaciones.

Muchos autores de temas culturales se han vuelto una suerte de ornitólogos que miran al objeto de su interés desde cierta distancia, con largavistas.
No es el caso de Vivi Majul, quien muy por el contrario -sépanlo desde el prólogo- vive con los pájaros de la cultura, entiende su idioma, así como estos el de ella.
Lejos del “silbido de los módems” que Vivi usa como metáfora de una globalización que antes silbó desde los trenes, quienes quieran escuchar el trinar del camino recorrido, de la tierra, su gente, de los colectivos culturales en un sentido inmediato, urgente y robusto como un algarrobo, den vuelta esta página y comiencen la lectura de este material -mitad manual, mitad bitácora- cien por ciento relato en primera persona.

domingo, 22 de abril de 2018

Dar la mano, meter el dedo

Publicado por opinión de la Voz del Interior, Domingo 23 de Abril de 2018
La velocidad del SXXI está dada por la tecnología. Hoy son habituales las utopías y, casi por igual, las distopías que hace pocos años parecían de ciencia ficción: existen autos que estacionan solos y en muchos países andan a pilas. Podemos hacer video-conferencias gratuitas con personas cuya ubicación en el globo nos resulta desconocida y, una suerte de inteligencia artificial llamada Siri responde preguntas. Cualquier pregunta imaginable. 
Entre tanto avance hay perdedores, y la mano es el caso ya que sufrió un gran desprestigio en beneficio del dedo. Ciertamente, la omnipresente cultura digital nos recuerda que del término indoeuropeo deik se desprende digitus (dedo) y dicere (decir). 

Desde la perspectiva del dedo contamos, por ejemplo, nuestros amigos en facebook. Estos pasan a ser números al momento de recibir reportes automáticos -eso sí, llenos de globitos- sobre sobre cuánto afecto hemos intercambiado con un amigo al que “le gustaron 65 posteos tuyos” o coincidió contigo en “40 eventos”. Por muy lamentablemente que suene, es posible que con ese amigo estemos más conectados en Facebook o wassap que en la vida real. Estas amistades contadas no están narradas, lo que supondría un relato más descriptivo y poético. Sencillamente se han cuantificado e integran una fría, una frezzereana estadística acumulada en alguna parte de la big data. Allí no se encuentran elementos calificativos, como aquel asado que nos comimos, sino que todo es mesurable y valorable.
Podemos decir, inclusive, que algunas amistades nos esclavizan porque los mensajes llegan cargados con la exigencia de una respuesta que puede abrumarnos. Así las cosas, el celular, y las amistades que administramos desde allí, nos acompañan en cualquier espacio y tiempo, haciendo que las relaciones digitalizadas se conviertan en obligaciones e invadan nuestros horarios más privados, nuestras visitas al baño, o interrumpan posibles encuentros entre humanos de carne, hueso y sonrisas imperfectas pero hermosas. Lo digital ha pasado a ser una métrica de la amistad. 
En este tiempo contado y no relatado, esta columna puede ser una excepción e incluir una historia: mi amigo Manolo y yo fuimos al mismo colegio secundario hace tantos años que entramos y salimos sin habernos llamado nunca por teléfono celular. Por el contrario, nuestra amistad se basaba en la vereda y comenzaba cada mañana cuando nos tomábamos el mismo colectivo. 
En aquel tiempo, al encontrarnos en la parada, nos saludabamos con un apretón de manos. Como cowboys que demuestran no tener un arma en la diestra, como caballeros medievales recorriendo un bucólico camino sinuoso, estrechábamos las manos para empezar el día solidariamente. Extendiendo esa idea a la actualidad: me gustan las personas que dan la mano grande y con decisión; me gusta entrelazar la mano de mi esposa, y me encanta darle la mano a mis hijos para cruzar la calle. 
Tal vez todo esto importe porque darle la diestra a alguien, desde tiempos inmemoriales, garantizaba que la espada quedaba inocua y suponía una ceremonia pacifista.


Pasaron unas décadas y el amigo al que le daba la mano cada mañana se va a vivir a Australia. Para estos casos la cultura digital nos ofrece una cercanía que puede atravesar miles de kilómetros e inclusive el tiempo: le llamarás gratis por wassap hoy y te atenderá mañana, debido a los husos horarios. Pero todo será con los dedos ya que su mano, esa interface entre el cerebro y el cosmos, permanecerá ajena y distante. 
Byung-Chul Han, el filósofo que todos leemos este año porque Rubén Goldberg nos indicó, dice que la mano conecta con el ser, que hace los gestos, y agrega: el pensamiento es una mano de obra. 
Caminas por un mar de mensajes, como un llanero solitario muy acompañado -de nadie-, y esperás que alguien te reciba con una mano amiga que despeine las tristezas, como la que te saludaba cada mañana de muchos días de tu vida. 
Mandás mensajes, recibís emoticones, y te das cuenta que este texto no es -como prometiste- sobre la cultura digital, sino que habla de la amistad.-

domingo, 15 de abril de 2018

Vivir más

Hoy fue un día pleno y por consiguiente con aspiraciones de perfección. No hubo nada extraordinario, lo que probablemente hubiera atentado contra lo perfecto. Almorzar un pollo con papas fritas y un vaso de tinto es ciertamente una promesa de serenidad y a eso le debemos agregar unos mates con amigos en el Parque. Hasta siesta hubo. Llegó el diario de BsAs que muchas veces no aterriza en el kiosco antes del almuerzo y leer con la luz del otoño, por mucho la mejor estación del mundo, funciona mejor.
Pero lo que más entusiasmó fue una horita corriendo por la costanera, con la complicidad del atardecer y la leal compañía de Remo en la bici. En ese momento tuve una visión: quiero vivir más.
No deseo vivir más a través del tiempo, sino vivir más en el tiempo.
Se trata de un problema de profundidad, densidad e intensidad y no de extensión.

Viajar hasta la cuadra que viene, mirar cuidadosamente cada casa, cada perro y aspirar el olor de la panadería. Básicamente eso. 
Ver qué pasa con curiosidad y, con un poco de suerte, hacer que pasen cosas curiosas.
Creo que ese es el balance de un gran domingo cuya enormidad se basa, justamente, en la falta de estridencias.-

domingo, 8 de abril de 2018

Veinte años es mucho

Sobre el 20 aniversario del CCE.C

Ayer Sábado me fuí caminando de casa hasta el España. Córdoba. Exactamente igual que hace veinte años, cuando trabajé en la inauguración de esa Casa, tal vez me anime a decir mi casa. Vivi tantas cosas, y tan intensamente, que me costaría lo que no tengo hacer una síntesis medianamente lúcida.
Me quedo con la idea que entré a esa casa siendo poco más que un adolescente y salí hecho hombre. Qué entré de hijo y salí padre.

Fui, casi de todo, enchufé los cables, comuniqué, armé sonidos, gestioné lo imposible y me divertí como loco. Es que éramos un equipo hermoso y delirante con una relación absolutamente enferma con el laburo. De todo lo que hicimos, cosas francamente grandes e importantes para la ciudad, su público y sus artistas, me quedo con la gente. Con el equipo. Algunos ya no están, como la Cande y la Vero. Inclusive nos falta más más gente, José Scangarello -por poner un ejemplo- fue de los primeros.
Además de los que se fueron están los que se volvieron inmortales, como Salzano.
También somos más porque muchos se reunieron y se unieron, están quienes tuvieron amor e hijos fruto de ese trabajo. Sin ir más lejos yo mismo.
Un mapeo por los que pasamos es tan imposible como gracioso: cientos de referentes pasaron por ese lugar que Caloi alguna vez consideró el DiTella del interior: ¿por dónde andás Cata? Estoy viviendo en Suiza, trabajando en Art Bassel, no voy a poder ir a brindar…. Jorge Cuello, los Lefebristas satánicos, Marcelí Antunez, Landrú, y un listado desquiciadamente infinito y variopinto son el caldo de cultivo de uno de los emblemas de la Ciudad de Córdoba.

Después de años de haber dejado la casa más hermosa de la cuadra, me encantó regresar, encontrarme con la vieja guardia y también con una completamente nueva que, como hace muchos años nosotros, regresaba tarde y bajo la lluvia de una actividad con las manos llenas de alegría así como también trastos del laburo. Ya casi era domingo, habían pasado veinte años y la fuerza magnética del mejor laburo del mundo seguía enamorando personas hasta dejarlos exhaustos. 
Como los enamoramientos potentes. Sería injusto no agradecerle a Natxo, el director que condujo el barco hasta hace pocas horas o su segunda de a bordo Ceci Arneodo por tanto afición al “España”. Mónica, Claudia, Félix y Gonzalo, los guardianes de la técnica, los de la Radio y un infinito pasado, presente y seguramente futuro me hacen imposible nombrar a una milésima parte de los que ponen y pusieron el lomo y la cabeza.
Fue una noche llena de imágenes movilizadoras, recuerdos y encuentros. A la emoción de los veinte años pasados se le debe sumar el escenario con tanta gente joven bailando en la calle, los trabajadores de la casa rodeando la placa que indica “acá, hace veinte años que mana sangre nueva, pasarán autoridades, gestores y artistas y el Centro les trascenderá”.
Tuvimos tiempo de hacer un café en el Sorocabana con Curi y Gabi, integrantes de la primera cohorte y nos fuimos al Studio Theater para recibir un sacudón de energía con la fuerza de FuelFandango . Una locura que coronó una noche bien arrancada con DuraTerra. Como no podía ser de otra manera, cerramos la noche en Casa Babylon. Hacía muchos años que no veía al Hurón y el Teby del otro lado de la barra, sin embargo había unos guasos que eramos nosotros, pero ahora.
Todo me recordó lo tremendamente lindo que es nuestro trabajo. Todo me comprometió con la fuerza transformadora de la cultura de Córdoba.

#20añosdelCCEC

jueves, 5 de abril de 2018

La voluptuosidad del presente Contemporaneidad y política cultural cordobesa

(Publicado en Una que sepamos todos, desvíos sobre los comienzos del arte contemporáneo en Córdoba) Unidad Básica, 2018

1. Triada disuasoria
Muchos teóricos, con especial mención de Didi-Huberman reconocen que la historia del arte es eminentemente profética ya que posee  un carácter extemporáneo. La idea de arte y profecía es bellísima, especialmente junto a la condición de ex haciendo alusión, no a algo que ha dejado de ser, sino como algo que está “fuera o alejado”, capítulo que también retoma Nicolás Bourriaud al desarrollar una idea de lo creativo situado fuera de la forma (al punto que el título de su libro es La exforma). En este ensayo también se insiste con una propuesta que viene de un texto anterior, Postproducción, cuando propone que todos somos productores de sentido con nuestra práctica y participación cultural.
Desde una perspectiva temporal (en el libro Ante el tiempo), Didi-Huberman plantea que el ejercicio de historiografía se hace desde el presente pero con el porvenir como “ámbito de fermentación de la obra”. Otro concepto hermoso. Y Bourriaud nos recuerda que formamos parte, no sólo al participar, sino con una suerte de estela de sentido que dejamos trazada.
No muy lejos de ese planteo Boris Groys considera que el arte contemporáneo acompaña la actualidad pues va “con el tiempo” En todo caso hay un paralelismo histórico. Estas tres ideas dibujan la zona de reflexión de esta nota componiendo una triada de autores que no sólo debe haber disuadido a varios lectores de continuar con este texto, sino que  también permite diseñar una estrategia que nos aparte de una elucubración académica sobre el comienzo de lo que se entiende por “arte contemporáneo” en Córdoba y nos permita apostar por un ejercicio de vivencias personales, las que serán -inclusive- releídas y transformadas en lo que Huberman denomina nuevas profecías, inclusive de una misma persona, pero desde momentos históricos distintos.

2. En el comienzo fue una A
Casi de manual, y con poco peligro a equivocarse, los sesentas deben haber sido los protagonistas de la creación actual. Fue entonces cuando se escribió la primera letra del arte contemporáneo local.
Y fue una “A”.
Y la profirió Jorge Bonino en el marco de sus performances, deletreando el abecedario y aclarando “algunas cosas”, uno de los trabajos más emblemáticos de su era pre-Ditella. Parece que ese terreno convulsionado, festivo y confuso con las bienales y contrabienales Kaiser en la atmósfera, construyó un ecosistema imprescindible para una nueva forma de ser artista. Esta época, de escasa libertad civil, huérfana de democracia, se caracterizó por una indiferencia del ámbito público para la creación de su tiempo. Inclusive esa ausencia de lo público, esa condición de horfandad también perfiló una personalidad creativa local emancipada de la contención pública/paternal.

3. En lo público, sin lo público
De hecho, la actitud de los estados vaciló entre nula y represiva, cuando se trataba de experiencias novedosas. Y este momento de la ciudad, con Bonino agitando al público en un teatro, movilizó el ánimo cultural y lo dotó de interés por tomar la calles. Sin o contra el estado, o a pesar del estado, nacía una camada de sujetos cuya personalidad quedaba marcada por esa condición descontenida.
Invadir creativamente la ciudad, crear una exforma diferente de las galerías, salas de teatro y museos era un gesto hacia la comunidad. un acto político.
En ese momento la política y el arte entraban en un camino cada vez más entrelazadas y esta condición dual comenzó a generar una consecuencia: había un evidente quiebre en las formas de producir bienes culturales que exhalaba una duda fundamental para la ontología del arte contemporáneo: las personas se preguntaban “¿es esto arte?”
La subversión del propio estatus es -sin dudas- el camino más firme hacia posibilidad de estar frente a una experiencia con cierto aura trascendental, litúrgico, propio de las encrucijadas históricas. En nuestro caso esa encrucijada, como se ha dicho, tenía un ánimo profético y vinculaba a personas que le daban sentido más allá de los propios artistas, y ese vínculo se daba fuera en un ex tiempo y una ex forma.
Los sesenta fueron hermosos y parece haber sido una época mágica. Me lo contaron todo, pero ese tiempo no fue mi tiempo.

3. La pertenencia y el tiempo
Pasó la década de los sesentas con sus sombras, sus luchas y le siguieron otras. Décadas con batallas y otras que incluyeron el advenimiento de la democracia. Los estados volvían a ser garantes de la creación, aunque con muchas asignaturas pendientes, especialmente en el terreno de lo cultural. Faltaba mucho tiempo más para que se entendiera que crear y acceder eran derechos humanos tan valiosos como cualquier otro. Aún no había conciencia cierta sobre libertad es cultural como emblema de las libertades, hasta que llegó cierta madurez de una generación que nació en la dictadura y fue la primera que generó sentido en la democracia. Quienes nacimos entre el 76 y el 83 fuimos educados en una democracia de cristal y adquirimos derechos plenos en el peronismo menemista y sus decorados indecorosos. Sí, llegaron los noventas como sus emergencias e inconsistencias y, ni mejores, ni peores, fue cuando estuvimos presentes, junto a muchos otros nativos de la democracia pugnando por ocupar espacios.
Seguramente el papel de las cátedras, a manos de nuevos docentes con un ojo entrenado en una costosa libertad y un cierto empoderamiento de los que ostentábamos veintes, como sujetos activos de la creación devolvió a las calles un clima con ánimo de  cuestionar lo establecido.
La “generación de los noventa” si se la pudiera tipificar como una generación, funcionaba inserta en un proceso de creciente accesibilidad y abrumadora penetración cultural. Sucedían cosas que nos atravesaban y ese bagaje iba a ser guardado en la mochila epocal que llevábamos. Tanto es así que hablamos de la primera generación con uso cotidiano y emblemático de la mochila con elemento personal.
Esa mochila contenía una posibilidad de producir rodeados de posibilidades de consumir. Desde libros y revistas a precios accesibles, hasta el cable y las computadoras, así como la posibilidad de viajar con más facilidad que las generaciones anteriores, cambiar la ecuación de lo que nos vendían y lo que hacíamos fue el desafío diario.
Los pasajes estaban a la altura de más billeteras -por eso tantos amigos alejados- y, al mismo tiempo, se podía ver cine de todo el mundo en un puñado de cuadras, sin que llegara a estandarizarse como la oferta actual. La fotografía, como buque insignia de otras disciplinas vinculadas con la tecnología (arte digital, samplers, y un abaratamiento general de las condiciones de edición de cualquier tipo de soporte cultural) permitían crear, al mismo tiempo que invadían nuestra aldea con elementos externos de forma abrumadora.
Esta generación, la nuestra, entendía pero no comprendía lo que le pasaba.
Y ese clima de invasión, oportunidades y adolescencia democrática crearon un nuevo ecosistema para una nueva contemporaneidad caracterizada por una angustia de la soledad y un ámbito de expresión más amplio que el de la calle: las tecnologías y un espacio público más extenso que el de las calles: los medios de comunicación, otras ciudades y lo global como horizonte.
También la condición política mutó hacia una menor poética para piezas artísticas, siempre en el mundo de las peligrosas generalizaciones, que dieron licencias formales y mensajes de mayor militancia. Este último aspecto se potenciaría hasta la actualidad.
Así nació una contemporaneidad que llamó a producir conjuntamente en colectivos más o menos transitorios con recursos y soportes impensados. Al mismo tiempo, el territorio que se volvía impreciso, de límites borrosos y dejaba un sabor a ideas bien condimentadas. No era precisamente un arte que gustaba, aunque despertaba sensaciones poderosas.

Creo, sinceramente, que el momento bisagra fue la celebración de Doble atentado y Fecha de Vencimiento. En ese momento sabíamos que estábamos frente a algo grande, había una escena que se hacía lugar más allá de la oficialidad. Estos dos proyectos funcionan como fotos de una película amplia y con un runrún casi clandestino. Deberíamos incluir en el reparto a grupos como Azul Pthalo, fotógrafos y artistas de la instalación que se reunían al calor de lo que ahora conocemos como colectivos con fuentes inspiradoras como Marcello Mercado, Pablo Boneu y muchos otros. Nótese que se propone con la idea de colectivos, para referirnos a un conjunto de creadores de diversas disciplinas que producen en el marco de una escena y con determinadas características comunes pero cuya obra no es única. Esto les diferencia de un grupo que es un autor plural pero productor de una única obra.
Esta escena excede el campo de las artes visuales y mixtura música y otras experiencias sonoras como la electracústica, la danza y el teatro, arribando muchas veces a un territorio instalativo y performativo.
Parece un tiempo de enormes cambios en las salas de teatro, y muchos otros espacio alternativos donde siempre había un dj mezclando música. Y muchas de esas veces era Andrés Oddone y la movida centrípeda que se generaba a su alrededor.
El Abasto (a manera de ejemplo general que debería incluir a casa Babylon, el Hangar y el 990) era la nocturnidad pero también un faro de encuentro y renovación que encontró poca resonancia en lo estatal, tanto a nivel provincial como municipal. Si la primera contemporanediad de Córdoba estuvo atravesada por la idea de ex , su segunda piel tiene condición de alter .

4. La condición de la otredad
La idea de alter refiere a una creación que nace alternativa, un otro diferente al habitual, que se define por distinción. Un arte alterado, alterno o que produce un altercado. Esta nueva manera de pertenecer a lo que antes fue ex-forma representaba lo otro -no necesariamente opuesto- sino simplemente otra elección, otra alter-nativa y en gran medida fue un gesto de no pertenencia a las propuestas habituales u oficiales. También puede entenderse como una impertinencia debido a ciertas necesidades y condiciones diferentes a las habituales.
Además de entornos como la antes mencionada zona del abasto, los creadores recurrieron a ámbitos diferentes a la oficialidad, o que eran una para-oficialidad como el Instituto Goethe, y el Centro Cultural España. Córdoba que desarrollaron su identidad institucional con ese sentido de época. Casa Trece, evidentemente fue otro foco cuya lista es muy extensa y debería preocuparse más por ideas que reunían, que por espacios.
Buen ejemplo de esa exploración de zonas no espaciales de la creación fue toda una generación de publicaciones o revistas que albergó aquello que estaba pasando. Pienso en la revista i, y creo que es un ejemplo en nombre de muchas otras iniciativas similares.
Como alter-nativa a la programación del Museo Caraffa, grupos y artistas como Kiki Roca trabajaban una obra que sucedía en la calle , como el exlugar de los 60s, pero que le hablaba a toda la comunidad en los medios de comunicación, cuando se cubría el acontecimiento. La magia no estaba sólo en el suceso, sino fundamentalmente en las repercusiones de la obra que, sin ir más lejos, pasan a ser parte del proyecto, le completan.

Esta política de lo otro paradigmáticamente conformó un extraño nosotros, el de aquellos que vivimos esa contemporaneidad que parece ser nuestro tiempo pero que visto, y tal como se citaba al inicio -extraído de Didi-Huberman- nos parece lejano y le entendemos distinto al nuestro, al ahora, ese momento que mencionado, se vuelve pasado.-
Pancho Marchiaro es docente, divulgador y gestor cultural. Se ha desempeñado en el Centro Cultural España. Córdoba, la Secretaría de Cultura de Córdoba y otras instituciones. Es Licenciado en política y administración de la cultura y docente. http://marchiaro.blogspot.com

miércoles, 7 de marzo de 2018

Mirar, participar, desaparecer Formas de vivir el arte y los espectáculos para seguidores y seguidos

Sobre el tercer encuentro del ciclo Náufragos, en 220 Cultura Contemporánea 

Aparentemente Søren Kierkegaard era de los que consideraban que el camino se hace andando, al punto que una frase de su factoría sentencia "la vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada”. A este asunto lo aclaró al detallar que vivimos hacia adelante, aunque sólo comprenderemos la vida mirando hacia atrás. 
Lo ilustremos con una de las grandes anécdotas del espectáculo: Giacomo Puccini, autor de La Bohéme, la inacabada de Turandot, además de Tosca y otras obras maestras, estrenó la primera versión de Madame Butterfly en La Scala el 17 de Febrero de 1904 y fue uno de los más grandes desastres de la historia de la ópera. El mismo autor lo describió como “un linchamiento público de proporciones dantescas”. 
Aunque pareciera imposible recuperarse de una paliza tan descomunal, el autor hizo una nueva versión tres meses más adelante, que la crítica y el público celebraron con fuerza al punto que, según destaca Juan Forn en La Tierra Elegida, el telón se levantó treinta dos veces para que los artistas saluden y se realicen siete bises. 
Aunque Puccini iba hacia adelante, si miramos los sucesos hacia atrás, podemos entender que el genio de la ópera tomó nota de los cambios en el público (la primer versión tenía actos muy largos y una narrativa caprichosa).
Pasado más de un siglo, quienes pensamos proyectos culturales y artísticos percibimos que los públicos han modificado sustancialmente sus prácticas y, en la última edición de Cosquín Rock las personas enarbolan sus celulares en los momentos más conmovedores del concierto reduciendo su experiencia en pos de exhibir en las redes sociales su presencia en ese acontecimiento. Más allá de los shows, visitar la exposición Rodin Centenario en el Bellas Artes es un ejercicio de acrobacia entre cientos de visitantes haciendo selfies con las obras como fondo. Es una imagen común en el Museo más importante del país, observar a una mujer sentada frente a una obra cumbre del arte de todos los tiempos, abstraída, pero en su servicio de mensajería. Es que, en su mundo de whatsapp e instagram, dejar de reportar es volverse invisible. Hemos de retratarnos hasta el hartazgo y producir cuidadas piezas de proyección virtual para -paradigmáticamente- existir y, con un poco de suerte, mendigar algunos emojis aplaudiendo. 
Blandiendo esos espejos que son los teléfonos celulares nos integramos voluntariamente a los sistemas de control social proyectando una belleza que probablemente se nos escape en la preocupación narcisista de capitalizar el momento para una supuesta audiencia, más esquiva de lo que querríamos. Así, la belleza que es la inteligibilidad de las cosas, pasa a ser secundaria y nuestra preocupación se centra en la transmisibilidad de las cosas.
Este fenómeno contemporáneo es tan marcado que una empresa ha desarrollado un dispositivo que impide el uso de celulares en los conciertos: se trata del yondr, ideado por Graham Dugoni con el objetivo de preservar la experiencia de los conciertos, para el usuario y para quienes le rodean. 
Visitar una feria de arte sólo con nuestros ojos, pedir un plato en un restorán que no irá a una comunidad de foodstagramers, o por el contrario pensar exposiciones que simplifiquen la tarea de quienes se retratarán in situ y para su grupo de amigos imitando la obra, o agregándole una dimensión cómica con su intervención, es repensar el rol de las audiencias  en este tiempo que corre. Es mirar hacia adelante, para que a Kierkegaard le resulte más sencillo el relato a posteriori. 
Es, tal vez, un ejercicio de la ética de los gestores y productores. No olvidemos que “la ética es la estética del comportamiento” y esta máxima también alcanza al público.- 

Aunque la idea de náufragos pareciera indicar una tragedia, desde el primer encuentro de este ciclo nos centramos en reflexionar sobre “la idea de náufragos que, descontamos, han braceado mucho, o como se dice en (antes decíamos la calle, pero ahora debe ser Whatsapp) han remado mucho”. Planteamos mesas redondas para buscar “maneras de llegar a tierra firme” y entendemos que, de esta forma, se conecta el presente con el futuro ya que los invitados se salvaron, llegaron. Vieron y entendieron que hay una costa, un lugar al cual dirigirse. Como Pucchini. 
Mientras que la primera mesa incluyó referentes cuya condición era la de “pioneros” (la actriz Camila Sosa Villada, el intelectual Nelson Specchia, Chueco Oliva empresario del espectáculo, Sebastián Gullo gastronómico y Germán Porta Diseñador industrial) en un segundo momento avanzamos con un encuentro llamado Narciso a través del black mirror y escuchamos a Dante Leguizamón, cronista; Fino Pizarro, fotoperiodista; Marcelo De Medeiros diseñador y emprendedor; Inés Barrionuevo, cineasta; Ale Orlando, actor y Pablo Leites, periodista.

Esta mesa redonda incluirá la presencia de Lucas Asmar Moreno, cronista; Camilo Nicolás, humorista; Andrea Ruiz, curadora; y Pía Arrigoni, empresa del espectáculo.