Especial para HDC, 7 de Mayo de 2026, en El Transeúnte insomne
En un mar de consumismo y telecompras, la industria de la ropa recorre dos tendencias opuestas: por un lado compulsión, impulsividad y productos descartables; por el otro proyectos que incluyen una segunda oportunidad, más sostenibles y amables con la billetera.
Compras online y un bolsillo roto
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Mejor medio talle más porque los pies de tu hijo crecen por semana. De hecho todavía quedan cuotas de los anteriores en el resumen de la tarjeta. Un recuerdo de cuando el niño calzaba 41.Ok; Ok; OK "Su compra ha sido aprobada."
Una adquisición muy conveniente sin pasar por ningún local. No hubo personas que te atendieran y no tocaste ninguna zapatilla, pero los botines llegarán por correo pulcros y anodinos, pero huérfanos, en unos días.
Desde el placard, y perfumado con los primeros fríos del otoño, te mira el sobretodo negro. Anteriormente fue el abrigo de tu papá y, antes de eso, prestó servicios para el querido tío Raimondo. Pero fue comprado y estrenado, inicialmente, por el padre de tu tío Raimondo: Tres generaciones.
Cuando te lo pongas, y mientras tu cuerpo y el sobretodo se abrazan en ese romance anual con los abrigos que tiene lugar en mayo, recordarás que tiene un pequeño agujero en el bolsillo de la derecha. Esa perforación conduce a un túnel donde las pertenencias pequeñas viajan hasta el fondo de la prenda. Nos referimos a una zona limítrofe entre el forro y el tweed oscuro, caracterizada por una costura. Te enfundás la prenda y con dos dedos hacés minería extractiva con la suerte que, desde ese depósito, justo al fondo de una costura del tiempo perforada, sacás una moneda dorada e intergeneracional.
Cifras irrisorias
La pantalla, que sigue encendida durante tu desfile unipersonal, titila propagandas de Mercado Libre con más ofertas -algunas muy oportunas- porque también necesitas unas Vans botitas para el niño mayor. Aún sin apoyar las manos en el teclado notás como se superponen otros avisos, en este caso de Temu. Hace poco leíste que esta supertienda virtual opera desde Massachusetts (aunque es una potencia china) y que fue fundada hace muy poco, en 2022. Su eslogan propone "Comprar como un multimillonario". Envía a todo el globo más de 500 millones de paquetes al año (lo que supone 1,4 millones de envíos diarios). Por si esta locura pasa de largo dejo este dato, hablamos de un paquete (habitualmente con varios productos) para cada habitante de la ciudad de Córdoba, cada día. Este infierno tiene un crecimiento sostenido de ventas superior al 60%. Su estrategia se basa en eliminar intermediarios (personas) y fomentar el consumo con un modelo idéntico al de los juegos de celular y precios tan irrisorios como triste es su calidad. Cuando pasas por sus estanterías infinitas el tiempo -y tu billetera- se pierden en un punto de fuga que conduce al consumo compulsivo e irreflexivo. Es francamente traumático salir y -casi con seguridad- comprarás productos de una inutilidad desopilante, pero con colores seductores.
Como la experiencia de comprar está trastornada y bastardeada, los productos ya no valen, en todo caso cuestan. Las generaciones de niños y jóvenes actuales -beneficiarios del calzado que acabás de comprar- presenciarán la desaparición del comercio de ropa tal y como lo conocimos por siglos. Este dato te aterra porque quisieras pensar en cómo explicarles que tu sobretodo es mucho más lindo porque puede que tenga más de 80 años, porque te vio crecer y puede hacer arrumacos mientras caminás por la Hipólito Yrigoyen.
La belleza de las segundas posibilidades
Como Guillermo, el editor de Hoy Día Córdoba exige un poco de optimismo para publicar las columnas, vas a confesar que te encantan las tiendas y ferias de segunda mano.
Cuando el sol de invierno brilla con persistencia, brota Baratija ( @feriabaratija ) un espacio donde muchas personas de Córdoba ofrecen la ropa que no quieren más, que ya se cansaron de usar, y otras tantas personas las aprovechamos.
A esa sensación tan bonita de ponerte la ropa de tus primos -e incluso de tu prima-, la rememorás con verdadero placer cuando das una vuelta por Los Chavales, una de muchas tiendas que ofrecen, en este caso, una segunda vida para la ropa de hombre ( @loschavalesok ).
Por su parte Hermosa Beach ( @hermosa_beach_ ) hace lo propio, entre decenas de comercios, para las chicas. Otro emprendimiento maravilloso a destacar es Therapy ( @therapy_argentina ) que propone reciclado y exorcización. En los hechos, además de segunda mano, customizan la ropa agregándole valor y actualidad.
En alguno de estos casos, cuando comprás algo que no es tu talle exacto, sistemáticamente soñás con viajar al pasado cuando el sastre de Alberdi, ese señor con gafas (no se podía ser sastre sin gafas) ejecutaba su arte con tizas y tijeras sobre la prenda a ajustar. Un arte cuyo resultado final era la íntima y confortable certeza del abrazo perfecto.
Hordas de basura
En un mundo inundado de ropa descartable, donde el emporio español Zara lanza al mercado más de 15000 nuevos diseños al año, con una lógica que -en lugar de 2 o 3- tiene 24 colecciones anuales y 1000 millones de prendas producidas, los niveles de fastfashion resultan completamente perversos. Volviendo a Temu, es simplemente una imitación (como sus productos) de Shein y tantos otros, por eso las instancias de recirculación de la indumentaria ofrecen una solución que es económicamente conveniente y ecológica. Queda para otra nota una reflexión sobre las fantasmagóricas hordas de ropa que estas compañías desechan en desiertos y mares con la misma impunidad que mis amigos critican mis New Balance noventosas.
Para muestra basta un botón
Hace unos años perdiste un botón del sobretodo negro, el de arriba, cuando te solapeó un morocho con pinta de boxeador superwelter de turno noche. Te pareció más violento ese desprendimiento que el zurdazo que ligaste después y por eso elegiste buscar el botón en el piso, en lugar de la venganza en el estacionamiento. Por eso elegiste las zapas de tus pibes con cuidado, por eso querrías que un lector te cuente de su pulover preferido. Por eso escribís esta nota con la elegancia que sobrevive en los bolsillos rotos de una prenda heredada.-

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