Habían pasado muchas cosas. La mayoría en su cabeza Sobre el libro de Armando Luna, de Sergio Javier Allasia.

Estoy leyendo El libro de Armando Luna de Sergio Javier Allasia editado por Brujas.
La novela tiene, entre otras cosas valiosas, el encanto de las historias que te pasan cerca: Feria del libro, Alta Gracia, stands y autores que aun no lo son pero buscan cobijo, y también experiencias extremas. Pero especialmente es un primer libro sobre un primer libro. 
Una edición por la que pasan los teros volando hasta el Tajamar.

Un soliloquio luminoso, fresco, y lleno de análisis intelectuales -como el propio autor- da inicio a la aventura de la edición, una actividad que Sergio Allasia conoce a la perfección.
¡Entonces escribamos sobre Allasia! El autor es un amigo cálido y comprometido con el pensamiento y la edición, formado en comunicación social y trabajador de la cultura de la Ciudad desde que Jerónimo Luis de Cabrera pisó estas tierras. Eso sí, estaba del lado de los nativos. Ha pasado por diversas circunstancias de vida, algunas de las cuales le han permitido ver a los sentimientos y sensaciones tan de cerca como para considerar la condición divina de Dios y del Diablo -cuyas mayúsculas son propuestas hechas por el propio autor-.
Para no hacerlo demasiado extenso porque es sábado, Sergio Allasia escribe de lo que conoce: los creadores, los libros y la actividad editorial, y la condición “pura, prístina e inmaculada” de ciertos sentimientos, como el amor.
Ahora, casi por terminar su lectura, ya estoy pensando en comprar varios ejemplares para un amigo, una amiga, que tienen que leer “El libro de Armando Luna” para entender que los diálogos, las palabras y la memoria -me animo a decir que la vida misma- atraviesan “los tiempos turbados” y constituyen una realidad más amplia y generosa.-

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