martes, 25 de octubre de 2011

Redes culturales: donde los hashtag se hacen realidad


(Publicado por la Revista G+C de España, en su número 13: Agosto 2011)

Es probable que necesitemos el paso de mucho tiempo para dimensionar el colosal cambio que está atravesando el mundo de la cultura en el presente. Tal vez otros mojones de igual importancia en la historia de creatividad humana sean la invención del cine, o la puesta en funcionamiento de la imprenta. Los cambios en las prácticas culturales, impulsados por ciertas condiciones tecnológicas, empezaron por modificar la forma de expresarnos y terminaron por meterse con la arquitectura misma de la cultura. El uso de los textos, las imágenes, la música y cualquier otro objeto creativo está cada vez más condicionado por conceptos como la interactividad, la participación del usuario, y la posibilidad de transformar prácticamente cualquier obra en una construcción que también incluye al destinatario. Así, los artistas de la postproducción, según Bourriaud ya no sólo son los autores sino que existe una superposición de roles con confines imprecisos y resultados novedosos: ya no hay más discos, no porque desapareció el soporte, sino porque nadie escucha una lista de canciones preestablecida. De hecho, ahora, cada melómano arma su playlist “pieza a pieza”. Estos prosumidores en los que se han transformado, siguiendo a Mc Luhan y Toffler, los grupos que antes eran públicos o consumidores de música también ensayan nuevos tipos de producción no autoral construyendo “enjambres” como bien ha explicado Steven Johnson en Sistemas emergentes o qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Los integrantes de una comunidad ahora trabajamos juntos, diseñamos el futuro mientras vivimos en el. También Tim O´Reilly, al definir el concepto de 2.0, nos llama a reflexionar sobre una nueva producción intelectual de carácter colaborativo capaz de transformar a la cultura, antes un cánon, en una gran conversación políglota.

Interactividad, participación, postproducción, prosumidores, autoorganización o 2.0 son conceptos fertilizados por la tecnología, que se dan necesariamente en un marco de red. Mientras el mundo incorpora con cierta naturalidad estos cambios que marcan la forma en la que nos vinculamos con la creatividad, la gestión de grupos e instituciones culturales aun no ha terminado de adaptarse y encontrar su rol en este nuevo escenario: por consiguiente existe una deuda consistente en repensar los modelos para este momento histórico signado por procesos desterritorializados y prácticas emergentes.

Sin dudas, los nuevos proyectos culturales serán aquellos que eviten la direccionalidad de la información, comprendiendo que los prosumidores demandan de iniciativas horizontales, dialógicas y colaborativas. Hay una comunidad detrás de cada experiencia y la teoría del emjambre ha de aplicarse no sólo para aspirar el polén de la creatividad sino que las flores deberán ser plantadas según ese mismo criterio. Los problemas de la distribución, el hábito de compartir, los telespectadores que participan activamente de proyectos, así como las herramientas P2P , o la necesidad imperante de poder ingresar a los programas va más allá del software también se corrió del mundo virtual a la realidad. Así, los asistentes a instituciones culturales demandan esas mismas libertades que tanto esfuerzo les costó colonizar, y se sienten con derecho a entrar “al código” del programa cultural. Muchas veces se dijo que los Centros Culturales son un hardware, y que el modelo de gestión era el software. Pues bien, ahora esa programación debe ser libre y abierta. Hoy, con el hasthtag del #15M hecho carne y hueso, no hay dudas que es el espacio de la cultura, justamente, el que debe tener la plasticidad del ágora para ser el seno de los nuevos debates y las nuevas formas de pensar.

Preocupados por acompañar estos procesos históricos que se están dando, la Red de Centros Culturales de España en Iberoamérica dependientes de la AECID, ha ido incorporando proyectos y prácticas que le permiten tener un protagonismo en estas nuevas dinámicas, estableciendo estrategias comunes con creadores, instituciones y estados. Si vivimos un tiempo 2.0, los CCE no sólo han aplicado las herramientas informáticas, sino que están renovándose mediante un proceso que les permita conversar de forma genuina con los otros actores, fomando parte de las comunidades y apostando por un trabajo conjunto y colaborativo que siempre es más difícil de hacer, pero sin dudas es más estimulante y profundo ya que no depende de una voluntad. Es una trama, un juego de significaciones, una malla que soporta a los ciudadanos de la globalidad gracias a la diversidad de su tejido, el sostenimiento de las indentidades dinámicas del SXXI, y algunos paradigmas comunes como nuestra lengua.

Con los dedos de una mano
Estas son algunas de las acciones que la Red de CCEs de la AECID está implementando en materia de pensamiento en red, tecnología y participación.

1. Modificación de la propia topología de la red.
Así como las prácticas y las prédicas de este tiempo cultural están cambiando por el impacto de la vida en red y la penetración de la tecnología, la forma de las organizaciones propiamente dichas también ha mutado. En el caso de la Red AECID, desde hace unos años a esta parte ,el ritmos de las reuniones que hubiera sido bianual ha pasado a ser semanal. Cada miércoles no sólo se reunen los directores de los Centros gracias a recursos comunicacionales gratuitos como Skype sino que diariamente se intercambian insumos y herramientas de toda índole mediante la plataforma Dropbox. Como resultado, nuestra red centralizada ha adquirido una fisonomía “distribuida”. Pero no sólo se modificó la topología de la red sino que también se cambió su estacionalidad, su ciclo horario y las zonas de actividad, dejando patente que se trata de un organismo vivo y autoorganizado.

2. Un órgano replicante.
No nos referimos acá a los androides con las ovejas soñadas de Philip Dick, sino a un espacio independiente que replican en la virtualidad aquello que los Centros hacen en sus sedes. Los anillos de Saturno, es una web replicante sugerida por AECID que se dedica a potenciar los vínculos y favorecer la conexión entre las ciudades que conforman la zona donde hay Centros Culturales de España. No es otra cosa que la idea de red llevada a la reflexión y la difusión de investigaciones literarias, audiovisuales, así como de un arco muy variado de experiencias. Ensayística multimedial para unir iberoamérica mediante la poética de sus propias ciudades.
www.losanillosdesaturno.org

3. Una médula para ideas invertebradas.
Hipermédula es otro satélite que surgió desde la red con el objetivo de divulgar las noticias en torno a la AECID y la propia Red de CCEs de forma global. Un mayor número de sinapsis independientes entre las geografías, difusión entre los puntos e inciativas propias, como un festival de videominutos iberoamericanos, o micronarrativa para twitter son el avlor agregado del portal de novedades culturales. Cinco millones de visitas así lo confirman.
www.hipermedula.org

4. Radios online.
La ensayista argentina Beatriz Sarlo considera que fue la radio, puesta en funcionamiento público allá por 1920, la base de la inmediatez y el presente peremne que atraviesan la contemporaneidad. Tal vez debido a ello y al deseo de darle voz a las comunidades, haciendo del trabajo cultural un ejercicio coral, desde la red se están poniendo en funcionamiento numerosas radios on-line. Con diferentes matices, pero siempre trabajando de forma rizomática, se interconectaron las radios online de los CCEs hacen de caja de resonancia para la labor en el territorio. El mes pasado se reunió esta “radio-red” en el Encuentro Ondas en coro para discutir los pasos a seguir con su iniciativa.
http://ondasencoro.blogspot.com

5. La Anilla cultural Latinoamérica / Europa.
Por último, es otra iniciativa impulsada por la AECID. Conecta al CCCB (España) con, el Museo de Antioquía en Medellín (Colombia), el Museo de Arte Contemporáneo de Santiago (Chile), El Centro Cultural Sao Paulo (Brasil), y el CCE.C / AECID de (Argentina) para la construcción de actividades artísticas conjuntas que tengan lugar gracias a la utilización de una red de Internet 2 dedicada a proyectos científicos y académicos. Gracias a esta estructura, estos centros desarrollan iniciativas colaborativas de investigación y puesta en funcionamiento desterritorializadas.-
www.anillacultural.net

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