viernes, 12 de febrero de 2010

Futuro 2.0

(Publicado por La Voz del Interior, en la sección de Opinión, el 12/02/2010)

“Somos un libro en blanco”, habría dicho Aristóteles. Lo mismo deben haber dicho muchas personas, allá por el SXV cuando la cultura se democratizó con el nacimiento de la imprenta. Imaginemos el cambio que eso conllevó para la humanidad cuando superó una distribución minoritaria y concéntrica del conocimiento. Desde la imprenta, acordemos, se empezó a escribir un nuevo y fascinante capítulo en la historia de los hombres, un capítulo escrito con letra de molde cuyo prólogo es de Gutenberg. Entonces cambiaron las propias dimensiones de la ciencia, la política, la historia, e inclusive la religión, mientras que las dinámicas sociales doblaron por la curva hacia la modernidad. Los contemporáneos jamás llegaron a interpretar la magnitud de la revolución, y sólo ahora, con varios siglos apilados llegamos a entender su enorme impacto.

Los avances en el reinado de la imprenta tienen un epílogo, casi una elegía en esta fallida historiografía, y es la invención de las computadoras allá por los 40s. Sin embargo, las computadoras por sí mismas no cambiaron la historia de la humanidad, e inclusive Internet, cuya definición es algo tan sencillo como una red grande y heterogénea de computadoras conectadas entre sí, no cambió radicalmente nuestra vida. Desde Gutenberg, la humanidad se comunicaba mediante un sistema unidireccional. Una voz propalaba hacia todos, difundía, y el resto escuchaba, o mejor dicho leía. En todo caso había varias voces, pero nosotros los receptores, los usuarios –en el caso de Internet- nadábamos en la información. De hecho fue tanta la información que se acumulaba que debimos dejar de nadar para comenzar a navegar por Internet. Pero ese tiempo se acabó. Empezamos, estrenamos con olor a auto cero kilómetro, un nuevo tiempo histórico que, con la perspectiva de siglos, será señalado como totémico.

El futuro es hoy

La comunidad Facebook (desde luego la más popular militancia de esta postmodernidad que nos toca vivir) acaba de cumplir sus primeros seis años , el 4 de febrero, y representa el mejor ejemplo de estos usuarios/protagonistas. Facebook en sí mismo es la nada más asombrosa y genial. Una biblioteca en blanco, donde cada usuario puede escribir su libro –con fotos y videos incluidos-. Ese libro de cada uno está disponible para la lectura de quien quiera, pero con una cualidad fascinante: se redacta constantemente mientras que otros libros se mezclan con el nuestro. Otros escriben mi libro. Si Facebook es una biblioteca de cientos de millones de volúmenes, y cada uno de nosotros lleva adelante una perpetua redacción, la imagen correcta sería lanzar todas las hojas por el aire, y en su sinuoso itinerario aéreo, esas páginas evanescentes de inquieta información se rozarán haciendo pequeñas sinapsis aquí y allá, hablando de mí, de todos nosotros, pero fundamentalmente se hablará de Ud.

Lo dijo la revista Time, “el personaje del año es Ud.” refiriéndose a Ud., estimado lector. Y esa es la característica de este tiempo 2.0, de esta cultura que toma prestada la hipótesis del teórico Tim O'Reilly quien en 2004 definió la web 2.0 como un modelo social por su enfoque colaborativo, un entorno de intercambio real, una construcción comunitaria.

En los últimos días, el gurú Steve Jobs presentó su Ipad, una tableta / pantalla que no tiene teclas, ni cables, ni enchufes, ni lectores multimedia, pero que sirve para casi todo: leer el diario, ver una película, navegar por Internet. Al día siguiente todos los periódicos internacionales le pusieron en su tapa, pero no quedaba claro si lo relevante del lanzamiento era el nuevo producto, o el destino de los medios de prensa. Tal vez Le Monde, el Corriere della Sera, o el NY Times, estaban diciendo “miren bien señores lectores a esos aparatitos, fijense que nuestra próxima cita, no dentro de mucho tiempo, será dentro de ellos”.


Yo, tu, él, nosotros

La historia de la humanidad, la cultura, la creación y uso del conocimiento ahora se está re-escribiendo circularmente. Ya no hay un punto final, sino que es una gran conversación que sólo excluye a las víctimas de la brecha digital, y algún ermitaño digital, parafraseando a Marc Prensky. Vivimos un tiempo no lineal, un mundo de confines imprecisos y de identidades en permanente construcción. Nos movemos, como la hiedra, echando raíces en distintos sitios, mezclándonos en cardúmenes virtuales, cambiando de dirección en una mar políglota donde los protagonistas tenemos voz y voto y somos todos más o menos parecidos, o lo que es lo mismo, completamente distintos. Vivimos un tiempo excitante, estimado libro en blanco.- Licencia Creative Commons
Cultura 2.0 por Pancho Marchiaro se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://marchiaro.blogspot.com.ar/2010/02/futuro-20.html.

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