lunes, 2 de marzo de 2009

Resucitar y desaparecer

(Publicado en la Revista Ecléctica de Marzo de 2009)

El domingo 1 de Marzo el diario El País publicó, como es habitual, la columna dominical de Manuel Vicent. Esta nota en contratapa siempre es un refugio literario que sirve de trampolín para bucear dentro de uno mismo, como si la versión liliputense del lector pudiera hacer un ejercicio de clavadismo en los abismos de su propia alma. El caso del domingo en cuestión se titula Resucitar y es una esperanzadora respuesta a los vaticinios de una crisis global que recorre el norte con más preocupación que en estas geografías. La hipótesis de Vicent (quien pareciera seguir al cordobés Del Barco) parte un supuesto: actualmente somos muertos que surfeamos la realidad gracias a la vida que tuvimos cuando jóvenes. Desde esa presunción, considera probable que la crisis nos retrotraiga a tiempos anteriores cuando, por ejemplo, quien hoy es una responsable periodista de una editorial en riesgo de quiebra, sencillamente vuelva a ser aquella chica de florida pollera que se dejaba seducir en las márgenes del rio que delimita Icho Cruz. (Perdón por la contextualización serrana).

Lo cierto es que este Cosquín Rock, de cartelera menos fastuosa y dimensiones más realistas, ha surtido el mismo efecto en esa generación que debió buscar los borceguíes detrás de la cortina de corbatas, en su placard. Ellos, yo, nosotros, que hace diez años llenamos el Pajas Blancas Center de Manú, despreocupados por la escasa cantidad de taxis que nos devolverían a la civilización, resucitamos –me temo que brevemente- entre las torres invisibles de cannabis, para corear de memoria, y sin haber repasado, las letras que Manu Chao nos enseñó hace tiempo.

Mientras el polvo festivalero enturbiaba ese cielo blanco y negro de un viernes serrano, la delgadísima Luna y su lucero fosforescente fueron testigos de cómo el liliputense fecundó el alma.

La brevedad, que atraviesa la extensión de una columna de Vicent, el suspenso de un calvado, el momento de la concepción, o la sobrevida de un resucitado, también fue cruel con los asistentes. Ya lo canta el artista: Me llaman el desaparecido / que cuando llega ya se ha ido / Volando vengo, volando voy / De prisa de prisa a rumbo perdido / Cuando me buscan nunca estoy / Cuando me encuentran yo no soy .-


1 comentario:

Andruk dijo...

Gordito Protocultor!!!!!