viernes, 2 de enero de 2009

Protegidos por la Editorial de la UNC

(Publicado por la sección de opinión de La Voz del Inteerior, el 31/12/2008)


En la novela Estrella Distante, del enorme autor chileno Roberto Bolaño, el relator del texto y su amigo Bibiano comentan una interesante visita a la casa de Juan Stein, su profesor de poesía. Es una vivienda humilde y pequeña, donde los discípulos encuentran una particularidad: en lugar de tener las paredes forradas de libros -como corresponde a un maestro que se precie de tal-, hay mapas. Los aspirantes a poetas quedan completamente seducidos por la decoración del tutor, que pondera sobre todas las cosas el viaje, el hecho de perderse, encontrarse, trazar recorridos y conocer. En definitiva, la literatura y los libros como una cartografía, como una metáfora de la búsqueda de la libertad y de las distancias. Una manera de señalar con otros papeles la importancia de una publicación como vehículo de escapatoria, como guía, o como recorrido por descubrir. Los mapas de Juan Stein, el maestro y poeta trasandino que viajaba desde dentro de su casita, eran una defensa, una posibilidad certera de huir auxiliado por los autores. Mapas o libros eran una síntesis privada de la vivencia relatada, pero traducida al idioma que todos leemos.

Aquí, en Córdoba, desde hace poco, la UNC también está tramando esas cartografías, diseñando paisajes para poder escapar, o referencias que nos ayuden a llegar a algún sitio (probablemente interior), con su propia editorial. Pero no es otra “quijotada”. No sólo es militar la causa del gesto ideológico consistente en imprimir ideas propias. Hay toda una estrategia detrás de la Editorial Universitaria que dirige el filósofo Diego Tatián, quien puesto en funciones planteó no sólo difundir el conocimiento generado en la Universidad Nacional de Córdoba (precursora histórica en tener imprenta), sino también contribuir con el delineamiento del contexto histórico y cultural, poniendo nuevamente en circulación conceptos importantes publicados con anterioridad. Fue él mismo quien dijo “El problema para las editoriales universitarias no es en sí hacer el libro, sino esforzarse para que no nazca muerto. Que no terminen rápidamente arrumbados en algún armario perdido.”

Y todo esto viene a cuento en este momento, porque la rectora Carolina Scotto, parapetada en la barricada conceptual de la editorial universitaria está disparando balas bibliográficas que le recarga Tatián, desde el propio corazón de la ciudad. Un moderno módulo ubicado frente a la Iglesia de la Compañía de Jesús refuerza la política de la editorial, donde la impresión de nuevos libros efectivamente pasa a ser una herramienta más, entre acciones como la promoción del material. Allí, decenas de ejemplares bien diseñados, austeros pero interesantes, son el envoltorio para firmas que han investigado temas tan disímiles como los peces de Córdoba, la musicología popular, los textos de Deodoro Roca, o el ya célebre título “No matar: sobre la responsabilidad”, con cabezas de la talla de Schmucler y Del Barco.

En el centro de la ciudad, y haciendo esquina entre la calle de todos los alumnos universitarios y la de todos los turistas, se yergue el monumento a los cordobeses de la reforma universitaria (anidados, inclusive, en una sección que en lugar de ser “de saldos o viejos” es de “hallazgos”) y que demuestra que hay alguien pensando es cómo enfrentar el problema de la circulación, la distribución, y -porque no- el marketing. Esta editorial, que antes consistía en la gerencia de una imprenta, hoy no sólo imprime: promociona y protege ideas.

Quienes caminan la Caseros por estos días han podido ver el nuevo stand que le dice a ciudadanos y visitantes donde está ubicado uno de los puntos más interesantes de nuestro mapa espiritual: el de nuestros libros.-

1 comentario:

Alfredo dijo...

En mi blog te daba las gracias por la invitación a visitar este lugar, y aquí estoy en mi primera visita que seguro que no será la última.

Respecto al asunto que reflejas en tu artículo, es cierto que las universidades tienen que tener un papel fundamental en la protección y adecuada difusión de la cultura, en este caso en la edición de libros, no sólo bien cuidadas sino que además tienen que llegar a la gente, porque los libros no están para coger polvo, sino para ser entes vivos con los que aprender y dialogar.

Un saludo desde la otra orilla.