viernes, 12 de septiembre de 2008

El triunfo de la fotografía

(Publicado originalmente en el La Voz del Interior, Suplemento Cultural del 11/09/2008)

Setiembre es un mes fotográfico, y esto va más allá de cuestiones primaverales, como que chicas con actitud floreciente y lapachos brotados de rosa parecieran exigir un retrato. Esta nota trata de, al menos, tres actividades recientes que ayudan a dimensionar el creciente valor de la fotografía como disciplina artística en el mercado del arte.

Por un lado, y salteándonos injustamente todo el Festival de la Luz, se han dado a conocer los nombres de los felices seleccionados en el concurso de Fotografía Contemporánea que organiza la Asociación de Amigos del Museo Caraffa, lógicamente con el propio museo, y un poderoso pool de empresas (Ayassa Fombella, Gama, AV Pucheta Construcciones, Bugliotti y Asoc., Capitalinas, GHM, y Sasa

Se trata de una selección federal compuesta por 22 obras que incluye a los nombres más prometedores del circuito. De su seno surgirá el ganador, cuyo trabajo será adquirido por la suma de $ 10.000 para pasar a engrosar la colección propia del museo provincial. Habrá un segundo premio adquisición de $ 5.000 que irá a los fondos del Museo Municipal Dr. Genaro Pérez.

La lista de seleccionados no presenta grandes sorpresas si se considera que figuran fotógrafos jóvenes cuya carrera ya ha tomado envión. En esa selección también está presente un perfil estético emparentado con la figuración y la representación, haciendo suponer que esta vez las propuestas más abstractas o arriesgadas no tuvieron suerte. Ananké Asseff, Adriana Bustos, Marcos López, Hugo Aveta, Rodrigo Fierro, Celeste Martínez, Gabriel Orge o Manuel Pascual son nombres que parecían estar merecidamente escritos entre los seleccionados, antes de presentarse.

Una segunda instancia de legitimación de lo fotográfico es el Premio Bienal de Fotografía que ofrece el CFI (Consejo Federal de Inversiones) al público porteño. En esta selección también hay un puñado de cordobeses (entre los que se destacan Dolores Esteve y Jimena Ferrero) que pugnó por los premios adquisición. Éstos, notablemente, tienen una dotación idéntica a los de pintura: $10.000 para el primer lugar más $ 6000 y $ 3000 en los restantes.

Al panorama de la escena local se le debe agregar una creciente presencia de un espacio interesado particularmente en el soporte, la galería Corazón Cordobés, activa en diversas ferias. Este interés tiene su correlato en otros referentes del sector que recomiendan a sus clientes sumar obras fotográficas a sus colecciones.

Asseffalia
La acefalía de Córdoba en el mercado de la foto tiene nombre: se trata de Ananké Asseff, una joven artista que viene creciendo sostenidamente en términos de visibilidad y ventas en estos últimos años, cuando dejó la ciudad. Sus trabajos más recientes están incluidos en una retrospectiva monográfica que prometía movilizar a toda la escena cordobesa y que no llegó a concretarse en el Museo Caraffa, luego de haber sido exhibida en el Recoleta.

Sus trabajos, usualmente incómodos, abrevan en distintas vertientes: la autorreferencialidad, la poética de los ‘90 y de la década del 2000 madurada a fuerza de disparar, la inquietante sensación de que algo está a punto de suceder –como si se trata de un texto de Carver–, y un discurso social latente. Todo potenciado por su personalidad, y capacidad para gestionarse a sí misma. La figura de Asseff se proyecta a un ritmo, y en una dirección, que aquí no alcanzamos a comprender.

Primer Subasta de Fotografía en el país
El 26 de Agosto se concretó en el Malba el primer remate de Fotografía Latinoamericana a beneficio de EMA (Esclerosis Múltiple Argentina) una institución con tradición en actividades donde la venta de arte y el éxito de recaudación parecieran inseparables. Los catálogos del remate son, antes que nada, un glosario de 112 trabajos referenciales de la disciplina en la región, e incluyen obras de las más diversas escuelas, estéticas y épocas. Los precios de base surgieron de una conversación con los autores, y no aportan un estudio del mercado. Sin embargo trazan algunas pautas ratificadas por el martillo experto de esa noche –en manos de Denise Ratinoff, nada menos que una chica Christie´s–. Denise "cantó" U$S 135.000 en ventas. Esa noche, 90 obras encontraron dueño, mientras que las huérfanas restantes están siendo subastadas en un apartado especial de la página Mercado Libre.

Entre los trabajos hay retratos de la vieja escuela fotográfica, con obras de Annemarie Heinrich, o Sara Facio. Aparecen trabajos más recientes, como los de Augusto Zanella o Nicola Constantino, donde la fotografía reviste un carácter de registro; piezas de acabado pop, con Res, el fallecido Kuropatwa (obra que ostentaba uno de los pisos más altos, U$S 3000) o Marcos López. La pieza con la mayor base es un Liliana Porter (fotografía firmada, de una serie de 5, a U$S 4000) que permite instalar uno de los grandes desafíos de este mercado: generar reglas claras en cuanto a producción, series y cantidad de copias. Sólo para tener en cuenta, en el mismo catálogo, Víctor Vázquez colocó una imagen de Ana Mendieta con la módica base de U$S 1000. Eso sí, se trataba de una copia entre 38. No se vendió.

Misterio serrano importado.
Una figura que conecta este catálogo con el concurso de la AAMC es el guatemalteco Luis González Palma, que goza de nacionalidad cordobesa desde que las sierras y el amor le retuvieran en Córdoba. González Palma es uno de lo grandes artistas latinoamericanos según todos los índices. Sus obras cotizan permanentemente en alza, y su perfil solidario y poco expuesto (vaya término para un fotógrafo) le han vuelto un misterio que se revela (sí, otro chiste fotográfico) al donar un trabajo al catálogo de EMA o participando como jurado en el Caraffa.

La fotografía en un mercado "copado".
La subasta del Malba, los concursos federales y la proyección de figuras como Asseff y González Palma reafirman el creciente espacio que está consiguiendo la fotografía en el mercado internacional del arte. Un mercado que ha demostrado sobrevivir sin inconvenientes a las enormes crisis financieras de Europa y EE UU con robustez, y que históricamente copado por la pintura, batió el récord de la fotografía más cara del mundo. 99 Cents II, Diptych del artista alemán Andreas Gursky, es un trabajo digital rematado a 3.5 millones de dólares, y cuyo autor no sólo vive, sino que tiene poco más de 50 años.

En una época donde los perfomers, instaladores u otros creadores utilizan fotos como registro y elemento susceptible de circular en el mercado (tal el caso de Celeste Martínez, Nicola Constantino, o Augusto Zanella, entre otros), la fotografía como soporte escribe un nuevo capítulo en el arte. Un capítulo donde el concepto de unicidad pierde importancia y, según Sontag, esas "miniaturas de realidad", establecen "relaciones que parecen ser de conocimiento, pero son de poder".

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