lunes, 23 de junio de 2008

En contra de la corriente

(Viene de El reproductor de Literatura)


Actualmente, quienes se encuentran en condiciones de hacerle frente a la furia digital de e-libro son las editoriales que han transformado en objetos a sus productos. Estas piezas, con valor más allá de las palabras contenidas, son exquisiteces que nacieron de emprendimientos nacionales poco comerciales como Vox, Siesta, La Marca Editora, Artefato, Eloisa Cartonera, Terraza, o Pequeño editor. Muchos murieron en el parto, pero en Córdoba tienen su correlato en Llanto de Mudo, La Creciente y muchas otras propuesta autogestionadas.

En el otro extremo, y a nivel mundial, los libros visualmente potentes y razonablemente económicos como los que editan Taschen, están menos comprometidos. Esta editorial goza de muy buena salud, a sus 25 años de edad. Su motor es la actitud libertaria, excéntrica y desenfrenada de su dueño, Benedikt Taschen, un alemán de 47 años de edad. Taschen, un millonario que también colecciona arte, comenzó su actividad a los 12 años, coleccionando cómics. Luego fundó una pequeña pero prometedora tienda. Sus ediciones llegaron después, e incluyen obras delirantemente disímiles entre sí: arte clásico, pornografía, cine de los setenta, robots de juguete, o diseño de mobiliario, con tiradas que llegan a los cuatro ceros. Muchas opciones idiomáticas, y precios que van desde pocos dólares, hasta uno de los libros más costosos de la historia: un recopilatorio de la obra del fotógrafo Helmut Newton, de 30 kilos, que incluye una base diseñada por Philippe Starck y cuyo primer ejemplar, firmado por varios participantes, se vendió a más de 300.000 dólares. La editorial Taschen, como su nombre lo indica (bolsillo en alemán), es una pionera incansable a la hora de otorgar a los compradores de libros visuales una alegría a la altura de sus billeteras. Tal vez una esperanza para la materialidad literaria.-


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