domingo, 16 de marzo de 2008

Prólogo para un amor clandestino

(prólogo del libro Públicos, usuarios y asistentes del CCE-C. Estudio de públicos del Centro Cultural España-Córdoba. Año 2007)

La escritora Doris Lessing, premio Nobel 2007 (nacida en Kermanshah, Irán, en 1919) publicó en 2004 el cuento A love Child en la compilación Las Abuelas (The Grandmothers). Un volumen que reúne cuatro trabajos, cuatro pequeñas novelas.

En ese relato, situado en la segunda guerra mundial, un soldado inglés que va rumbo a la India, mantiene un intenso romance fruto del cual nace un pequeño al que jamás llega a conocer personalmente. Pero como ejercicio, lleva una cuenta exacta de su edad. Hoy tendría, piensa a diario, diez años, once meses, cuatro días. Lo más cerca que llega a estar de su muchacho, es a través de una fotografía.

Las instituciones culturales, de alguna manera, se han comportado con los públicos de una manera similar a la del soldado inglés llamado James. Más allá de añorar a su público como a un hijo, más allá de sentir que su vida se va o mejor dicho, pertenece a esos públicos, nunca habían llegado a conocerles en profundidad. En todo caso, hasta hace poco tiempo llevaron una enorme cuenta mental con el flujo de asistentes. En el mejor y más moderno de los casos, a dicha cuenta se le incorporaron los datos de los cibernautas. Un pálpito que día a día se ha ido transformando en una significativa asistencia cada vez menos virtual.

La decisión de las investigadoras María José González y Julieta Fantini viene a reivindicar esa fallida relación filiar de Lessing insertándonse, como un afluente, en el nuevo y caudaloso cauce de los estudios de público para el ámbito cultural. Se trata, sin duda, de una reciente constante en la gestión cultural. Una curiosidad cada vez más marcada: analizar y preocuparse por las conductas de los públicos asistentes a espacios de creación y difusión cultural.

Los datos resultantes de este estudio, donde se mixtura lo cuali y lo cuanti no sólo son una excelente herramienta para la toma de decisiones y el desarrollo de nuevos servicios y proyectos, sino que permiten actuar articuladamente como la tiranía de la demanda. Este mapa (al que esperamos, se le sumen nuevos aportes en 2008) contribuye a delinear políticas culturales que accionen con la realidad dibujada por las prácticas de los públicos, aunque los programas resultantes sean diseñados para incidir en el objeto de estudio. ¿Porqué no decirlo con más claridad? Algunas de las medidas a tomar pueden ser a contramano, o con la intención de revertir homogeneizaciones de determinados hábitos de consumo artístico-culturales. Caben, en síntesis, todas las preposiciones entre los datos obtenidos y los planes a desarrollar (a, ante, bajo, con, contra, de, desde…etc.).

Es justo completar esta breve y heterodoxa presentación señalando el carácter pionero en la ciudad y provincia de Córdoba, de este estudio. Un carácter innovador que se podría hacer extensivo al interior del país, si no enfrentáramos semejante falta de datos en el sector. Un carácter que deseamos funcione de referencia y aliento a trabajos posteriores.

En plan de reconocimiento, valga también resaltar el invaluable aporte de numerosas personas, empezando por los públicos que aceptaron, en plena apoteosis de alguna inauguración, o sacrificando algún cigarrillo antes de un concierto, conversar con las entrevistadoras.

Para terminar, y retomando el paralelismo con el cuento de Lessing, esta investigación también es “hija del amor”. De un amor -al igual que el libro de Lessing- casual, furtivo y casi anti-institucional. Este comentario, lejos de hacer referencia a la conducta de las investigadoras, habla de la convergencia de instituciones que en el momento de la concreción del proyecto no colaboraban demasiado entre sí. El Centro Cultural España Córdoba (conjunción de los esfuerzos interculturales de la Municipalidad de Córdoba y la Agencia Española de Cooperación Internacional, hoy AECID) fue el contraparte del excelente programa de Becas U+C –Universidad para la comunidad- que dispusiera la Agencia Córdoba Cultura, del Gobierno de la Provincia de Córdoba, estamento que seleccionara la propuesta presentada por González y Fantini, cuando ambos gobiernos locales tenían pocos proyectos conjuntos.


Instituciones que trabajaron juntas, nuevas herramientas para la toma de decisiones y un amor clandestino cuyos frutos están ahora en sus manos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

qué buen texto para un prólogo!
Susana