miércoles, 7 de junio de 2006

Hable con ellas

(Publicado por La Voz del Interior. 2006)

No sólo Almodóvar está rodeado de mujeres.

El mundo de las artes, y el cultural están colmados de obreras, profesionales y directivas.

Hipercapacitadas, o vocacionales, rubias, morochas, distendidas, malas, ejecutivas, maternales, sexuales o asexuadas, en su día –con todas sus polémicas asociadas- las mujeres instalan nuevamente la cuestión de la cuota de género. Cuota que no nació completa en el ámbito de la cultura, pero que hoy pareciera cubierta en las administraciones o dependencias públicas. El déficit pareciera estar en la historia del arte, inclusive reciente.

Lo interesante de la relación feminidad-cultura, en este nuevo siglo radica en que muchas mujeres están saltando desde los despachos bajos o las asociaciones de amigos hacia puestos directivos. Tal vez con ese largo salto, se pueda aspirar a un equilibrio difícil de conseguir debido a la gran ventaja que ostenta el género masculino en términos de producción artística. Hay que tener en cuenta que las mujeres, ejercen como artistas desde hace poco, considerando tiempos históricos. Así lo señala un trabajo de Susana Pérez Tort publicado en www.rosarioarte.com.ar, donde se indica que recién en el S XVI aparece una mujer como retratista de la corte de Felipe II, y con Luis XVI, bastante más adelante, la presencia de mujeres en la esfera de la pintura y la escultura comienza a existir. Acelerando en la máquina del tiempo hasta la revolución industrial, y con el comienzo de la equiparación laboral entre géneros, aparecen más nombres que sería imposible listar, aunque el autor se muere de ganas de citarlos.

De la evolución a la reivindicación, en las décadas recientes, los movimientos de artivismo y feminismo han proliferado. Se destacan los proyectos de las Guerrilla Girls. Este colectivo trabajó en 1989 el siguiente concepto: “¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum? Menos del 5% de los artistas de la sección de arte moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos”.

Para ilustrar esta columna, va un ejemplo: España cuenta con Ministra de Cultura. Dio el salto en términos de mujeres al poder. Sin embargo España, en el Museo del Prado, tiene 7.623 cuadros, 6.240 dibujos y 2.100 grabados en su colección. De ellos 12 obras pertenecen a artistas mujeres. –Los varones vamos ganando 15.963 a 12-. No se trata de martirizar a nadie, pero parece que de esas doce obras, sólo una está expuesta.

Más cerca en el tiempo (histórico, nuevamente) “el Museo Nacional de Arte Contemporáneo Reina Sofía, en su colección permanente de pintura, cuenta con 140 pintores, de los que 12 son pintoras”. Estos datos son de otra mujer, Lourdes Méndez, catedrática de Antropología del Arte, Universidad del País Vasco.

El largo camino que han recorrido las muchachas (dicho sea de paso, el célebre slogan parece ser una frase de Sigmund Freud) que comenzaron las chicas inmóviles, modelando para el escultor, lo continuaron tomando el cincel de su marido, y más tarde accediendo al pincel propio. Un camino que siguieron con la docencia en las academias, para luego pasar a las galerías y ahora a puestos de máxima jerarquía en las administraciones. Un recorrido que sintetiza la reivindicación de todos los oficios y la acumulación, como una suerte de evolución amalgamada, de una reciente y acelerada búsqueda del lugar que les corresponde.

Si el lector no le cree a quien preparó esta columna, hoy cuando doble el diario y hable con ellas, cierre los ojos y dígame si algo de su maestra, su profesora, la modelo, o su mamá no flota en el aire.-

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