Algunas personas estamos usando un lazo amarillo porque este 10 de septiembre marca en el calendario el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. De las jornadas de visibilización y acción preventiva que habitan este calendario de intenciones, esta me toca en lo más profundo. Quienes hemos atravesado la experiencia traumática de un suicidio en nuestro entorno cercano conocemos de cerca el calvario de quien sufre y la devastadora estela de dolor que queda tras su partida.Es tanto el sufrimiento que inunda a las familias y a su círculo afectivo que la problemática aún se aborda desde un espeso tabú. Por eso resulta tan indispensable hablar de esto y enfrentar una realidad con un impacto alarmante en los jóvenes: atravesados por coyunturas complejas —que van desde la presión laboral y el aislamiento, hasta el ciberacoso—, se trata de la principal causa de muerte no natural en Argentina.
Las estadísticas nos enfrontan con una realidad no suficientemente instalda: en 2025 se registraron más de 5.200 muertes por suicidio en el país (un promedio de más de 14 casos por día). La franja más golpeada se concentra en jóvenes de 15 a 34 años y muestra un marcado sesgo de género: 4 de cada 5 personas fallecidas eran varones.
Tanta incomprensión, tanto dolor, y la fragilidad hecha estadística, nos obligan a enfrentar el problema con el mejor salvavidas: la información.-
Las estadísticas nos enfrontan con una realidad no suficientemente instalda: en 2025 se registraron más de 5.200 muertes por suicidio en el país (un promedio de más de 14 casos por día). La franja más golpeada se concentra en jóvenes de 15 a 34 años y muestra un marcado sesgo de género: 4 de cada 5 personas fallecidas eran varones.
Tanta incomprensión, tanto dolor, y la fragilidad hecha estadística, nos obligan a enfrentar el problema con el mejor salvavidas: la información.-
Si vos o alguien que conocés está atravesando un momento difícil, podés comunicarte al 0800-888-5555.

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