Esta semana, con el inicio del mes acomodado, salís de pesca a la Librería del Palacio donde, con la ayuda del equipo matinal, te alzás con un botín de cuatro piezas para agosto. Publico estas líneas con la ilusión de que quien lee me deje algunos comentarios para intercambiar opiniones sobre estos textos, y autores (en rigor, mayoría de autoras), ya que aún ni los saqué del celofán.
1. Una historia sencilla, de Leila Guerriero (Anagrama) La elegí por la autora, a quien siempre tengo pendiente y que pensaba atacar de atrás para adelante con La llamada (2024). Sin embargo, me atrajo esta crónica breve, de poco más de cien páginas, —que va por su 12.ª edición— y que se lanza de cabeza al mundo del malambo, con el Festival de Laborde como contexto. Las primeras docenas de páginas te arrancan de tu espacio de lectura y te transportan con vértigo a esa población de nuestra provincia y, sobre todo, a esa cultura tan especial. Un festival con un aura cargada de mitos, leyendas y otras argentinidades desconocidas para la mayoría de los mortales.
2. Atomizando Berlín, de Julia Kornberg (Anagrama) La segunda opción de la editorial que tanto me gusta fue una sugerencia del equipo olímpico de recomendaciones de la librería. La había visto reseñada en Babelia (El País) como una “profecía sociológica de un siglo XXI que se precipita a la ruina”. También de factura nacional, esta historia se entremezcla con la crisis financiera de 2001 y ese Nordelta disparatadamente ampuloso y arquitectónicamente de clase. Promete una lectura dinámica para atrapar las seis décadas que cubre el libro.
3. El mundo deslumbrante, de Siri Hustvedt Esta autora, que me había flechado con Todo cuanto amé hace más de una década, y volvió a llamarme la atención con este material que aborda la problemática del arte y sus amantes descuidados: los públicos. Con ese tono que cruza ensayo y ficción, la autora —de centralidad femenina o, mejor dicho, de feminidad central— propone según la contratapa, personajes de las artes visuales y la intelectualidad con su habitual complejidad fascinante. Tengo previsto maridar esta lectura con el documental Siri Hustvedt, la danza del yo, dirigido por Sabine Lidl, recién estrenado.
4. La fosforerita, de Hans Christian Andersen (Versión libre de José Sanabria) que integra la colección Los Imprescindibles de la editorial Comunicarte. Casi todos los meses me llevo un libro infantil: un poco para compartir con mi sobrina -u otro habitante de la niñez-, y otro poco para dejar por acá piezas que les sirvan a los lectores-hijos y sus padres. Es el caso de este librazo —bien grande de tamaño— que propone una estética íntima y conmovedora, donde la Navidad se vuelve una escena de tensión entre el dolor de la pobreza y la excesividad —a decir del Indio— un lujo que se vuelve vulgaridad. Un libro que es, antes que nada, una obra de arte para coleccionar.-

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