Vimos The Drama (2026) del director noruego Kristoffer Borgli, protagonizada por Zendaya y Robert Pattinson -a quien ya teníamos sufriendo en el cuartito del lado desde Die My Love, la película inspirada en la novela de la argentina Ariana Harwicz.
Por cierto que le dedicaríamos casi todo el texto al pelo sucio de Pattinson y su capacidad para ser lindo sin pasar por la ducha, pero parecería ser que hay que escribir sobre la asfixia que puede generar el trámite de casarse, las incomodidades, las ceremonias impostadas y otras fragilidades a las que puede ser sometida una pareja.
The Drama enfoca, también, las dificultades de la sinceridad. Especialmente antes de una boda. Tragicomedia absolutamente no recomendable para personas en tránsito, a, ante, bajo, cabe, con, contra, desde, en, proceso de casamiento, el film tiene una posible lectura liviana pero escarbando un poco más, aparece la posibilidad de reflexionar sobre lo peor que hicimos en nuestras vidas.
Un detalle que no es spoiler, sino que por el contrario suma para mirar la peli, son los caminos equivocados que continúan un momento hacia situaciones irreales, una especie de bifurcación errada. Una conversación que no tomó ese camino es levemente explorada antes de regresar a lo que pareciera ser la zona correcta del relato. Y que, por cierto, no lo debería ser.
Borgli hace zoom en los diferentes ángulos morales de un suceso, más crudamente, ¿quién es un psicópata? ¿él que duda? ¿él que actúa? ¿él que persigue? o -como dice Amelie Nothomb, y comentamos en el posteo anterior, sobre la trascendentalidad de la intención- "esa voluntad que tensa la realidad hasta el punto de darle la vuelta como un guante".
Y la cita nos gusta porque en este caso la intención lo tiñe todo: perdonar, hacerse cargo, seguir adelante, escuchar, hablar y todas las otras formas de amor.-
Se puede ver en Prime.
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