Museos en su día y el trabajo más lindo del mundo

Después de dar muchas vueltas a la ciudad, el camino me trajo hasta aquí. Hoy, a las 20:15 concluyo que tengo, sin dudas, el trabajo más lindo del mundo: dirijo el Museo Evita Palacio Ferreyra. Allí llevamos adelante una labor diaria, minuciosa y extremadamente delicada, sostenida por un grupo hermoso de personas donde cada integrante es verdaderamente imprescindible.

Y hoy, justamente, celebramos el Día Internacional de los Museos, impulsado por el ICOM, bajo una premisa clara: abrir las ventanas a la luz, a la accesibilidad real, en un mundo fragmentado. Lo hicimos a través del lanzamiento de un programa específico destinado a personas sordas, una propuesta que se integra de manera orgánica a nuestro proyecto institucional "Especialmente invitados".

Fue una jornada profundamente conmovedora. Además de contar con numerosos visitantes, compartimos el espacio con los alumnos de un curso de asistentes no oyentes, acompañados en todo momento por nuestro equipo de educación, el Ensamble Creativo, y la totalidad del personal de la casa. Cada rincón del Palacio se llenó de orgullo gracias a un equipo que estuvo presente cuidando la delicadeza de la experiencia.

Sostener estos puentes culturales requiere de voluntades compartidas que crean firmemente en la inclusión como un hecho concreto. Todo este despliegue es posible gracias al apoyo constante de Marcelo Rodio, presidente de la Agencia Córdoba Cultura, y al acompañamiento de Raúl Sansica, cuyas miradas y empuje resultan siempre fundamentales para nuestra gestión.

Los museos son mucho más cálidos que la lógica del frío mármol; son espacios vivos donde se tejen vínculos, donde las miradas se encuentran y las distancias se acortan. Al ver la energía que habitó hoy las salas, vuelvo a reafirmar lo que dictaba la emoción del día: sí, tal como lo dije, tengo el trabajo más lindo del mundo.-


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