La bondad sobreexigida: Sobre la película Lazzaro Felice

Vimos esta maravillosa película italiana dirigida por Alice Rohrwacher. Puede verse en Netflix en lo que, hoy por hoy parece un error de programación debido a su dulce poética, inhallable en la plataforma de los blockbusters americanos. 

El film, distinguido en cannes por su guión, es una suerte de recuperación y actualización de los planteos del neorrealismo italiano, en clave atemporal. Tan actual como trascendental, se abstrae de anclajes de época en un material de este tiempo, pero de todos los tiempos.  Nos sentamos junto a unos trabajadores que parecen emparentados con los Ladrones de bicicletas (1948) que dibujó Vittorio de Sica y cuya faena es una oda a temas muy actuales como la humillación, la explotación, la dignidad del trabajo manual y la vida en comunidad.  Enmarcados en una pobreza rica en imágenes maravillosas, el tabaco, la maldad, la sobrexigencia  aparecen proyectados con ternura por los ojos de su protagonista, un personaje mágico e incansable.  El vínculo con la vida en la ciudad, la miseria, la picardía, y el afán de supervivencia de los migrantes rurales caracterizan a esa familia ensamblada. Muy al estilo de Feos, Sucios y Malos (1976), de Ettore Scola. Una invitación a sumergirse en la cadencia de la mirada, en el ritmo de la bondad, la inocencia en estado humano y la violencia en estado social.


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